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LAS CAUSAS FILOSÓFICAS Y SOLUCIONES.

Por:Ricardo Valenzuela//Excelente economista//Colaborador Huésped de AMN.

Siempre que explota una crisis económica de inmediato culpamos al gobierno y a sus políticos profesionales, pero hay otros ingredientes que convergen en estos linchamientos. Uno siempre presente en el potaje de la bruja, es lo que portan en sus archivos mentales los responsables de las políticas gubernamentales, y otros prominentes miembros de la sociedad. Las causas fundamentales de esos fracasos son las ideas filosóficas resultado de los deformados programas que muchas generaciones han venido absorbiendo en las universidades del mundo, tanto públicas como privadas, y ese es su mapa.

1RICARDOEn medio de este océano de incongruencia, lo más destructivo es una mezcla de las ideas de altruismo y pragmatismo. Altruismo no es benevolencia hacia otros. Es la ausencia de un egoísmo racional y legítimo. Es creer que todo mundo es más importante que nosotros, que el bienestar de todo mundo es más importante que el nuestro y el bienestar del individuo es irrelevante. Es solamente el beneficio de otros lo que importa, y ello es interpretado por los progresistas como el beneficio de la sociedad. Es asumir que la sociedad es un ente viviente y el efecto de los individuos no importa. Pero en realidad, solamente hay individuos porque ese ente llamado sociedad no existe.

El bien común es un concepto que no se puede definir. Lo que llaman público no existe, es solo un conjunto de individuos. Cuando el bien común de la sociedad es considerado como un ente aparte y superior al del individuo, ese bienestar toma un precedente sobre el de otros, y esos otros son consignados como animales para el sacrificio. Altruismo no debe ser confundido con benevolencia. Altruismo es el concepto de que otras gentes—sociedad, club o tribu—son más importantes que nosotros como individuos, es un incuestionable deber para con otros. No es solo ser diligente con la manada, es ejecutar el propio autosacrificio. Por eso Jefferson declaraba: “Tierra necesitada de héroes, es tierra maldita”.

El error que cometen los progresistas es asumir que las buenas intenciones son suficientes para producir buenos resultados. La historia ha demostrado que buenas intenciones casi siempre producen desastrosos resultados. Es la “ley de consecuencias inintencionadas” tan relevante para quienes establecen las políticas, como para aquellos que fracasan en sus resultados deseados y producen todo lo contrario a lo que pretendían lograr—como cuando los bancos centrales y los reguladores buscan lograr un sistema bancario sano y seguro—pero lo que han logrado en su miopía es un sistema y sus bancos miembros plagados de gran debilidad financiera y peligrosos. Sin embargo, para los altruistas, el bienestar moral es definido por sus intenciones de ayudar a otros, no por los resultados que producen. De hecho, el altruismo a veces sirve para excusar mal comportamiento y malas intenciones (Fundación Clinton) 

¿Cómo nació la idea de que todos tienen “derecho” a una casa? ¿proveída por quién? Todo mundo tiene derecho a servicio médico gratuito ¿proveído por quién? Mi derecho al servicio médico gratuito es mi derecho a obligar a un Doctor para que proporcione ese servicio y forzar a alguien más para que pague. Los derechos es un concepto moral que proporciona una transición lógica de los principios que guían la acción del individuo, hacia los principios que guían su relación con otros—preserva y protege la moralidad individual en un contexto social—es el enganche entre el código moral del hombre y el código legal de una sociedad, entre ética y política. Los derechos individuales son los medios de subordinación de la sociedad a la ley moral.

En el ámbito de los negocios altruismo es combinado con pragmatismo. Pero cualquier empresa privada no podría sobrevivir en una economía global competitiva si decide abrazar el altruismo. Aun cuando algunos empresarios decidan ser altruistas en su vida personal, si involucran el concepto en los negocios, no hay duda de que se encaminarían a la quiebra. Bill Gates en lo personal es un hombre altruista, sin embargo, cualquiera que compita con Microsoft, se dará cuenta la empresa es un feroz competidor en donde el altruismo corporativo no existe.

Pero la base filosófica de los negocios es pragmatismo y se enseña en las mejores escuelas de negocios del mundo. Muchos líderes empresariales se enorgullecen de ser Pragmáticos. Sin embargo, el ser pragmático requiere que actuemos con principios éticos. Nada es más impráctico que hacer lo que funciona en el corto plazo. La filosofía del pragmatismo se basa en el concepto de que no hay verdad permanente, “la verdad es lo que funciona hoy, y la validez de esa verdad es basada en sus consecuencias esta tarde”, no en principios fundamentales. Según ellos nada se puede hacer para conocer el futuro, el significado y la verdad son determinados por las consecuencias prácticas en el corto plazo. Muchas cosas funcionan en el corto plazo, pero en el largo plazo son extremadamente destructivas, como las emisiones de papel del FED para aliviar las fiebres del corto plazo, pero son pesadas cruces que deberemos de cargar en el largo plazo.

El pragmático no puede ser racional porque racionalismo requiere una perspectiva a largo plazo. Es una virtud que se basa en verdades fundamentales consistentes con el logro de objetivos en el largo plazo, y una persona racional actúa en forma consistente con sus principios y lo mueven hacia éxito en el largo plazo. Un pragmático no puede tener integridad porque integridad es actuar en forma consistente con los principios de cada quien. Y si alguien no tiene principios claramente definidos, procede a navegar sin mapas y sin brújula. Por eso no es sorprendente el ver tantos lideres sin integridad. Ellos se sienten orgullosos de ser pragmáticos. Ellos solo hacen lo que funciona “hoy”.

La combinación de altruismo y pragmatismo produce una mentalidad de “Free Lunch”. A pesar de los graves problemas que sufren los países, ningún político habla de ello ni ofrece soluciones, y si alguno plasma una idea interesante para encararlos, pero requiere cierto sacrificio, nunca sería electo. La mentalidad de Free Lunch nos provoca una falta total de responsabilidad personal, que es el inicio de la muerte de las naciones. A los grandes liberales les preocupaba la “tiranía de la mayoría”. Ellos se orientaban a la protección de los derechos individuales porque se daban cuenta que, si un 51% puede votar por un free lunch cortesía del 49%, muy pronto esta fiesta habrá terminado pues luego seguirá el 70%-30% y así sucesivamente.

Pero los altruistas prefieren que todos seamos igualmente pobres en lugar de todos un poco más ricos. Promueven políticas ilógicas habiendo evidencia de que el resultado será agravar la situación, pero ellos solo piensan en redistribución más justa del ingreso. Ellos ven la justicia basada en resultados iguales, no oportunidades iguales. La batalla fundamental de las sociedades libres debe ser sobre ética. Ese código de valores que guía las acciones y decisiones del hombre y determinen el propósito y el curso de su vida. Y responsabilidad personal, que sostiene la supremacía de los derechos del individuo, el principio de que el hombre es un fin, no un medio para los fines de otros. Porque esa ausencia es lo que nos mantiene en la mediocridad.

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