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Confusiones sobre Economía de Mercado (Segunda parte)

Por:Ricardo Valenzuela//Excelente Economista//Colaborador Huésped de AMN.

Recurriendo a Howard Roark

Nada se le da al hombre en la tierra. Todo lo que necesita debe ser producido y aquí es donde se enfrenta a su disyuntiva: sobrevivir en una de dos alternativas que le presenta la vida—por el trabajo independiente de su propia mente, o como parasito alimentado por las mentes de otros. El creador (capitalista) origina. El parásito es plagiario. El creador enfrenta la naturaleza solo. El parásito la enfrenta a través de intermediarios. La vida del creador es salir a conquistar los mercados. La vida del parásito es conquistar a los hombres para vivir de ellos. El creador vive de su trabajo. Su principal objetivo se encuentra en su interior. El parásito vive de sacar provecho de otros y siempre los necesita. Otros se convierten en su motivo principal. La necesidad básica del creador es independencia.

RICARDOLa necesidad básica de los parásitos es asegurar sus ligas con otros para que los alimenten. Para ellos esas relaciones son primordiales. Ellos declaran que el hombre existe para servir a otros. Ellos predican altruismo, la doctrina que demanda que el hombre viva para otros a quienes ubica en un plano superiora él.

Se enfrentaban entonces los creadores de riqueza y apóstoles del libre mercado, contra los parásitos del altruismo socialista. El proceso de inversión privada fue estúpidamente distorsionado. El empresario inició invirtiendo sus ahorros con grandes riesgos. No tenía ninguna garantía de que fuera exitoso. Debía luego ofrecer el salario reinante o algo mejor para atraer trabajadores. Mientras las empresas fueran más exitosas, los salarios tenderían a ser más altos. Pero Marx hablaba como si el éxito de cada negocio nuevo estuviera asegurado. Proyectos sin incertidumbre ni riesgo. Esto resultaba en la condena del empresario por su riesgo inexistente y su falta de espíritu de exploración e innovación. Marx pensaba que las ganancias era algo totalmente asegurado y las despreciaba. Asumía que la riqueza nunca podría ser creada honestamente por exitosos tomadores de riesgo, sino que era heredada o robada.  

El socialismo enseñó a los hombres que su más alta virtud no es crear o lograr, sino dar, pero no se puede dar algo que no se ha creado. La necesidad del creador siempre está antes que la del beneficiario. Pero se nos ha enseñado a admirar al parásito que da lo que no ha creado, por encima del creador que hizo posible esos regalos existieran. El sistema de libertad, propiedad privada y capitalismo es el más productivo que haya existido. El Manifiesto Comunista fue una llamada a las masas para iniciar el proceso y llegar a envidiar y odiar al rico. Les decían que su única salvación era expropiar a los expropiadores, el destruir las raíces y los brazos del capitalismo por medio de revoluciones violentas. 

Marx atentó racionalizar este curso deducido de la doctrina de Ricardo. Pero la doctrina era errónea; y en manos de Marx el error se convirtió en una fatalidad. Ricardo había concluido que todo valor era creado por el trabajo—que es algo que hasta cierto punto puede tener cierta verdad, si contamos el trabajo desde el inicio de los tiempos—Pero Marx decidió usar el término aplicado al trabajo corriente del momento y a la labor de solo los empleados contratados. Con esto, totalmente ignoraba la contribución de bienes de capital, la visión empresarial de inversionistas, la habilidad de los gerentes y directores, lo que aportaba la investigación y desarrollo.

LOS ERRORES DE MARX

Los errores de las teorías de Marx siempre han sido expuestos por brillantes escritores. Sus absurdas conclusiones han sido probadas como grandes errores por pacientes investigaciones del conocimiento contemporáneo disponible. Pero las estadísticas oficiales todavía no aparecían para refutarlo con más fuerza. Pero solo una de las cifras: En las últimas décadas las corporaciones americanas “no financieras” pagan a sus empleados en promedio, más de un 90% de lo disponible para dividirse entre los dos grupos, y solo 9.8% a los accionistas. Esto es ganancias después de impuestos. Pero solo aproximadamente la mitad de esta cifra es lo que se ha pagado en dividendos en años recientes, contradiciendo las afirmaciones populares de que los empleados solo obtienen 25% de lo disponible y los accionistas 75%.

Ningún hombre debe vivir para otro, no puede compartir su espíritu lo mismo que tampoco puede compartir su cuerpo. Sin embargo, el parásito usa el altruismo como un arma de explotación y dar marcha atrás a la base moral de la sociedad. A los hombres se les ha enseñado todo precepto para destruir al creador. Se les ha enseñado que pobreza y dependencia es una virtud, y en su intento para vivir de otros, se convierte en un indigno dependiente. Es un parasito que hace de quienes sirve igualmente parásitos, es la corrupción mutua. Son esclavos. Es la servidumbre del espíritu. Aun así, El Manifiesto Comunista y la cantidad de propaganda socialista inspira a los cortos de mente y continúa ejerciendo una gran influencia. Aun muchos de los confesados anticomunistas piensan que el modo más efectivo para combatirlo es el hacerle concesiones. Algunos, inclusive, lo aceptan—socialismo pacífico—como la única cura para lo “diabólico” del capitalismo. Otros están de acuerdo en que es algo indeseable, pero, según ellos, lo diabólico del capitalismo es real por su falta de compasión porque falla en construir justicia social.

A los hombres se les ha enseñado que el ego es diabólico y la generosidad la virtud superior. Pero el creador es “egotista” (no egoísta) en el sentido absoluto, y el parásito es un hombre que no piensa, no siente, no juzga, no actúa. Porque esas son las funciones del ser mismo, y a él el socialismo se lo ha arrancado. Los parásitos superiores le ofrecieron al hombre elegir: egoísmo o altruismo. Les establecieron el programa del capitalista que sacrifica a otros por sus intereses. Pero el altruismo, aunque no lo entendieron, era sacrificarse por otros. Cuando fue agregado que el hombre puede encontrar dicha en su inmolación, la trampa estaba cerrada. El hombre fue obligado a aceptar masoquismo como su ideal. Este sería el fraude más grande perpetrado contra la humanidad.

Esta fue la fórmula con la que dependencia y sufrimiento fueron perpetuados como los fundamentos de la vida. Pero la alternativa no es autosacrificio o dominación. La alternativa es dependencia o independencia. ¡El código del creador o el código del parásito! Esta es la base profunda de este tema. Descansa sobre la alternativa de vida o muerte. El código del creador se construye sobre las necesidades de una mente racional que le permite sobrevivir. El código del parásito (gorrón) se construye sobre la necesidad de una mente incapaz de sobrevivir sin que constantemente le tiren un salvavidas. Todo lo que procede de un “egoísmo racional” es bueno. Todo lo que procede de la dependencia del hombre de otros hombres, es lo verdaderamente diabólico  

Los programas altruistas han crecido de forma ridícula y para financiarlos constantemente se han estado incrementando los impuestos, exprimiendo a los creadores para beneficio de los gorrones. Todo esto es muy triste, pero son las consecuencias que aparecen en país tras país. Y así nos encontramos atrapados en este laberinto sin encontrar la salida, y muy poca esperanza de que algún día la encontremos.   

 

 

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