Temor a la “izquierdofrenia” de Don Peje

Temor a la “izquierdofrenia” de Don Peje

Por: Ángel Trejo Raygadas//Columnista//Analista Político//Colaborador Huésped de AMN.

El presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) empieza a advertir que las cosas no van a ser tan fáciles como las creía, especialmente en el panorama económico. Incluso dijo que la economía está en bancarrota.

-Tiene razón, la economía anda muy mal, en particular la de los trabajadores y la de los empresarios mini, pequeños y medianos. Sólo los grandes monopolios nacionales y extranjeros gozan de cabal salud, aunque también empiezan a resentir la crisis. Su preocupación es justa, pero no debe ocuparse más de la cuenta en este asunto porque con el combate a la corrupción, la austeridad republicana, la descentralización del gobierno federal, el acotamiento de las delegaciones federales a una por estado y el recorte de gastos en prensa, va a salir adelante en ese terreno y en todos los ámbitos críticos que hay en el país, incluida la inseguridad pública. Con amnistías y hábiles negociaciones con los delincuentes va a pacificar al país.

¿Pero tú crees que le baste con esos instrumentos políticos?

-Hay que brindarle el beneficio de la duda y esperar, como de hecho se lo dieron los 30 millones de mexicanos que votaron por él. Ahora sólo queda esperar y barajar con un buen mazo de naipes de gitano a fin de que el profeta de Macuspana no vaya resultar un profeta del desastre. Claro, también habrá que esperar a que la “mafia del poder”, cuyos principales capitostes finalmente apostaron por él, no vayan a creer lo que ya algunos analistas suspicaces están empezando a colegir con respecto a sus ulteriores posiciones frente a las reformas estructurales, ya que estos cambios de opinión evidencian que no echaría atrás a la mayoría, incluidas la de educación y el trabajo. Estas retracciones con respecto a sus promesas de campaña están haciendo sospechar a la IP que el priismo de Enrique Peña Nieto, consciente del priismo dinosáurico o preneoliberal del Profeta, negoció finalmente su victoria electoral para que se hiciera cargo de las reformas económicas sin que importe mucho que las llame “cuarta, quinta o octava república”. Por esta razón son cada vez las críticas que hoy pueden leerse en los mismos medios que a finales de junio y principios de julio echaron su “cuarto de espadas” en favor de su candidatura.

En efecto, son cada vez más los comentarios que ven en él a un político que no sabe hacer cuentas, que tiene graves confusiones conceptuales, que se obstina en sus compromisos riesgosos –la supresión de la reforma educativa- y que padece incipientes problemas de memoria con relación a sus promesas de campaña.

-Entre la izquierda genuina que en los años 90 coincidió con la izquierda descafeinada o derechizada de la que procede don Peje, hay políticos que lo conocen muy bien y que temen que vaya a desbarrar más de la cuenta a causa de sus arranques de porro. René Arce, por ejemplo, descarta que alguna vez vaya a asumirse siquiera socialdemócrata porque nunca ha sido realmente socialista y, peor aún, lo ubica como “conservador neoliberal” pese a sus presuntos posiciones antineoliberales. Por otro lado, en un artículo titulado “Es…pejismo”, Joel Ortega coincide más o menos con esta caracterización pero advierte sin embargo que su “izquierdofrenia”, debida a su “echeverrismo tardío”, puede llevarlo a la comisión de acciones políticas que lo harían chocar con sus viejos y nuevos promotores mediáticos de la “mafia del poder”. Por todo esto, no es difícil que a principios de 2019 pudiera desencadenarse una crisis política que, sumada a la “bancarrota económica”, sume a México en problemas mayores a los que ya tiene.

Tú eres el que está poniéndose en el papel de profeta del desastre

-Para nada. Yo sólo resalto la presencia de análisis puntuales en la prensa que tienen la intención de advertir la posibilidad de que don Peje que no vaya a acelerarse, que pondere cada uno de sus actos y que no vaya a pelearse frontalmente con la “mafia del poder”, a quienes debe su ascenso a la Presidencia de la República. Es decir, no pocos de sus promotores de ocasión hace un par de meses, hoy le están recordando que no debe salirse del guion que la IP le impuso para darle su apoyo; que debe hacerle caso a Alfonso Romo y no a Marcelo Ebrard o a los echeverristas Porfirio Muñoz Ledo o Manuel Bartlett, su maestro y su paisano.

¿O sea, que don Peje tiene que marchar al modo y al ritmo que le marque la mafia del poder?

-Eso es más o menos que lo está ocurriendo en la transición, pero más que temprano que tarde veremos por cuál camino se enrumba; si va a buscar salidas de callejón o atajo a sus compromisos de campaña o si va a indagar de qué masca la iguana. Lo que sí es posible prever, es que ni los electores que votaron por él, ni la “mafia del poder”, le van a conceder mucho tiempo para definirse.

¿Cómo advertir las señales de la impaciencia popular?

-Ya algunas se dejaron ver a través de la prensa y otras por vía de los hechos políticos. Entre aquellas están los cada vez más frecuentes críticas o descubrimientos sobre su verdadera ubicación mental e ideológica y entre los segundos sus opinión con respecto a varios asuntos y la temprana renuncia de Tatiana Clouthier a una subsecretaría de Gobernación, con la que la familia panista del norte del país protestó contra la incorporación de Bartlett en el futuro gabinete presidencial.