UN CHOQUE DE TRENES

UN CHOQUE DE TRENES

Por: Alberto Vieyra Gómez//Periodista//Analista//Columnista de AMN.

Histórico choque de trenes entre el Presidente de la República y el Poder Judicial.

Ministros de la Corte, Magistrados y Jueces le acaban de dar a Andrés Manuel López Obrador un feroz manotazo prohibiéndole terminantemente meterse en terreno barrido y atentar contra el bolsillo de los impartidores de la justicia mexicana que ostentan los sueldos más escandalosos del mundo. ¡Ahora sí, parece haber división de poderes para evitar que el país sea de un solo hombre!

¿Pero que es la división de poderes? La Constitución de México consagra que la conformación de la República descansa en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial con el único propósito de evitar la concentración del poder en un solo hombre: El presidente de la república o en un solo poder.

El ejecutivo recae en un solo individuo, el presidente de la República. El poder legislativo lo conforman por su parte, un cuerpo colegiado dividido en dos cámaras: De Senadores y de Diputados. Y un poder judicial compuesto por jueces, ministros y magistrados. Eso es en teoría porque en la práctica, es el ponzoñoso presidencialismo el que ha partido el queso y mediante el nombramiento de magistrados, ministros y designación de candidatos a Diputados y Senadores postulados por el partido político al que pertenece el presidente de la república, los poderes Legislativo y Judicial, históricamente han estado de rodillas hacia el presidente de la república, sólo que ahora el Ejecutivo Federal no ha podido meterle mano al Poder Judicial y con su Ley Federal de Remuneraciones a los Servidores Públicos ha desatado una rebelión de grueso calibre que hará que López Obrador y su demagógico programa sexenal de la “austeridad republicana”, quede solamente en populismo y buenos deseos.

La Suprema Corte de Justicia ha pintado su ralla ordenándole al Poder Legislativo que fije los salarios que se les pegue la gana a los Diputados, pero exclusivamente en Poder Ejecutivo y respetando a los poderes autónomos.

Esto, desato la rabieta del presidente de la república quién acusó a jueces, magistrados y ministros de despacharse “salarios exagerados y abusivos”, pues asegura llegan a reunir hasta 600 mil pesos mensuales. “Es una injusticia, una arbitrariedad. Dijo, No sucede en otros países. Son los funcionarios mejor pagados en el mundo”.

Ni tarda ni perezosa la tremenda corte paro en seco a López Obrador llamándole mentiroso y lo reto a que compruebe su acusación, pues el sueldo de un ministro es de 270 mil pesos mensuales, 180 mil de los magistrados y 150 mil de los jueces. La Corte no menciona jamás los moches que corren por debajo del agua en prestaciones como bonos, seguros de gastos médicos mayores, seguros de vida, automóviles, celulares y asesores entre muchas otras prebendas, que podrían sumar 600 mil pesos al mes.

En fin, que el pleito entre el Presidente de la República y el Poder Judicial no parece tener un final feliz para la salud de la república.

Queda claro también, que el Poder Judicial es un poder intocable, convertido en esté momento en el gran contrapeso del presidente de la república.

Mis tres lectores, radioescuchas y esté átomo de la comunicación nos preguntamos: ¿Y para qué sirve la flamante secretaría de gobernación, doña Olga Sánchez Cordero de quién se asegura que es odiada por gran parte de los ministros que conforman la Suprema Corte, donde no la bajan de bruja? ¿Será que el confort de su oficina y la sombra son su fuerte, en lugar de propiciar la gobernabilidad en el país?