UN PROBLEMA MAYÚSCULO

UN PROBLEMA MAYÚSCULO

Por: Alberto Vieyra Gómez//Periodista//Analista//Columnista de AMN.

El Aeropuerto de Texcoco no se cancela, pero el régimen de la Cuartatrasformación de México tiene en sus manos una ¡papa caliente!, un problema mayúsculo y no haya para donde hacerse.

¿Cuál es ese problema mayúsculo?

Trataré de explicar este asunto, derivado de una absurda, mentirosa y precipitada acción política del señor López Obrador para cancelar el Aeropuerto de Texcoco que significará para México pérdidas por más de 100 mil millones de pesos.

Para el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México el régimen Peñista, de triste recuerdo creó un fideicomiso, mediante el cual, el gobierno mexicano colocó en los Mercados Financieros de New York los llamados “Bonos Verdes” por un monto de 6 mil millones de dólares, además de “bonos bursátiles” en la Bolsa Mexicana de Valores por un valor de 30 mil millones de pesos. En ambos casos, se obtendría el financiamiento para la construcción de la terminal aérea.

El tercer problema de López Obrador son los contratos con las casi 300 empresas constructoras del Aeropuerto que seguirá en construcción para evitar que se le venga a este gobierno una cascada de demandas judiciales emprendidas por los Buitres Tenedores de Bonos, en New York y el Mercado Bursátil mexicano, para ello la empresa paraestatal Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) filtro el pasado lunes la noticia de que el Aeropuerto de Texcoco seguirá en construcción, al tiempo que anuncio que el gobierno de López Obrador recompraría en los próximos días bonos por más de mil 600 millones de dólares para evitar que las empresas calificadoras internacionales no le prendan a México el semáforo de alerta para impedir que cunda la desconfianza en México, a razón de un gobierno inestable y contradictorio que un día dice una cosa y al día siguiente dice otra.

La recompra de bonos, en New York busca también que los tenedores de esos bonos, comprados por ellos a razón de 77 centavos por dólar y recomprados por el gobierno de López Obrador a razón de 90 centavos por dólar busca evitar demandas millonarias contra el gobierno mexicano. Según las reglas de los bonos ofertados, éstos estarían garantizados por la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) –que es el monto que pagan los pasajeros por el uso del Aeropuerto Internacional Benito Juárez.

López Obrador había prometido que esos inversionistas tendrían garantizados su dinero en los aeropuertitos de Santa Lucía, el de la Cuidad de México y el de Toluca, pero la amenaza de esos buitres tenedores de bonos es que ellos invirtieron su dinero para financiar el Aeropuerto de Texcoco y no pretenden saber nada de Santa Lucía porque ni siquiera cuenta con un proyecto todavía.

Así que, para evitar demandas internacionales, López Obrador tendrá que recomprar todavía unos 4 mil 600 millones de dólares para finiquitar con esos buitres internacionales, más no así con los espéculeros de la Bolsa Mexicana de Valores que podrían ser los mismos.

Pero, además, el gobierno de López Obrador no puede dar por cancelado los contratos con las empresas constructoras, que trabajen o no seguirán cobrando quincenalmente como lo estipulan los contratos.

¿De qué sirvió entonces la farsa de la “consulta ciudadana” para cancelar el Aeropuerto? ¿Qué nos dice semejante leguleya mentira? Pues que, no siempre las mayorías tienen la razón y menos cuando no saben y se les manipula como a los borregos.

¿Políticamente como queda el señor López Obrador? Mal con todo mundo, como el cohetero de mi pueblo. Lo grave en este problema mayúsculo del Aeropuerto es que, será el país, usted y yo quienes paguemos los platos rotos con pérdidas de más de 100 mil millones de pesos.

¿Usted qué opina? ¡Verdad que nos saldrá el caldo que las albóndigas!