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LA CRUCIFIXIÓN

AMN.- ¿Es el hombre la peor bestia que habita en la tierra? ¿Existe en el reino animal criatura más cruel y despiadada que el ser humano? ¿Por qué crear armas de exterminio y métodos de tortura, que se han convertido en el reinado del terror?

puesta-de-sol-salida-del-sol-crucifixion-cruz-colina-sol-cielo 121-66700La crueldad del hombre es tan antigua como la propia humanidad. Para concretar la pena de muerte, el hombre, ha recurrido a cuando menos 10 macabros métodos de tortura: el fusilamiento, la horca, la silla eléctrica, la guillotina, la hoguera, entre otros; y sin faltar la crucifixión, de la que no escapó ni Jesucristo.

Marco Tulio Cicerón, el célebre jurista, político, filósofo, escritor y oradorromano, que vivió entre 106 y 43 a. C. describía al método de la crucifixión como “el más cruel y terrible de todos”.

La crucifixión, fue usada en esa etapa de la humanidad como la forma más despiadada para la aplicación de la justicia, o si usted quiere, era el método que se aplicaba a quienes trasgredían la ley. Era el asesinato “legal” más terrorífico.

La crucifixión no era sólo muerte. Era también tortura, dolor, agonía, y ultraje a la dignidad humana. Los cuerpos de las victimas quedaban expuestos a las muchedumbres, para que pudieran ver el bestial castigo como una severa advertencia.

De acuerdo con los evangelios, los romanos utilizaban tres grados de dureza en la flagelación con látigo. La más dura era para los reos de muerte. Luego, le cargaban el travesaño a la espalda y le hacían llevarlo hasta el lugar de la ejecución, donde el madero vertical se clavaba de manera fija esperando a su víctima.

El hombre era tendido en el suelo boca arriba y sus brazos clavados al travesaño. Era subido a la cruz y le clavaban los talones al madero.

Todo el peso del cuerpo lo soportaban los brazos, por lo que el cuerpo tiraba hacia abajo y los clavos iban desgarrando la carne de los antebrazos hasta que los huesos de las muñecas frenaban el descenso y el hombre comenzaba una agonía que podía durar horas y horas, hasta que fallecía por asfixia entre horrible sufrimiento.

Por encima de la cabeza del condenado se clavaba un cartel, en el que se daba cuenta de los crímenes cometidos por el reo…

Bajo ese infame método de tortura, Jesús de Nazaret subió a la cruz.

El jefe de los soldados romanos, al ver la infamia que habían cometido, reconocería que habían matado a un inocente. Y es que la cacería contra Jesús de Nazaret, se iniciaría desde la misma cuna o el pesebre, como dicen los relatos bíblicos, cuando el carnicero emperador, Herodes, que gobernaba Galilea desde 40 años a. C. mandó asesinar a todos los niños menores de 2 años, para evitar que uno de ellos le quitara su trono como rey de los judíos.

Con Jesucristo, murieron crucificados dos ladrones: Dimas y Gestas. La versión de San Lucas, uno de los apóstoles de San Pablo que nació 100 años D.C., afirma que Gestas, uno de los dos ladrones, insultaba a Jesús diciéndole:

- “Si eres rey de los judíos, ¿por qué no te salvas?”.

 

Dimas le reprendió:
- ¿Ni tú, que estás sufriendo el mismo suplicio, temes a Dios? En nosotros se cumple la justicia, pues recibimos el digno castigo de nuestras obras, pero éste nada malo ha hecho.

 

Dimas imploró clemencia a Jesucristo:

- Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.

Jesús respondió:

- En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Entonces, Jesucristo exclamaría sus agónicas últimas siete palabras: “¡dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”

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