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EL REY DEL DEDAZO

COLUMNA

DE PE A PA

Por Alberto Vieyra Gómez

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AMN.- Carlos Salinas de Gortari, aquél que a los 4 años de edad clamaba “Yo la maté, soy un héroe nacional”, refiriéndose al asesinato de la pequeña sirvienta oaxaqueña Manuela, y que en 1988 usurpó la silla presidencial, pasará a la historia como el rey del dedazo en México. ¿Por qué el rey del dedazo?

56aa74eaa9cf54727e51304d2a1d1248Mire usted, primero, en 1994, designaría con su dedo sagrado, que más bien yo creo que era maldito, a Luis Donaldo Colosio Murrieta como su sucesor. El resto de esa historia ya la sabemos que culminó cuando el 23 de marzo de 1994, Colosio cayó abatido aquella tarde en Lomas Taurinas por Mario Aburto, quien, sospechosamente, lograría burlar la vigilancia de 150 elementos de seguridad, entre ellos el estado mayor presidencial.

Entonces, el pelón de Dublín, o sea, Salinas, se quedó sin ases en la baraja, es decir, que no había con quién sustituir al asesinado Colosio, puesto que la ley electoral dispone que, quienes pretendan un cargo de elección popular, deberán renunciar a sus huesos públicos 6 meses antes de la elección. El único que había renunciado como secretario de programación y presupuesto era Ernesto Zedillo, quien se desempeñaba como coordinador de la campaña electoral de Colosio, pero Carlos Salinas y los hombres del dinero en México y de Wall Street, lo consideraban como muy pendejón. No les quedó más remedio que echar mano de ese tontuejo, designado también por el dedo de Salinas. Así que, en rigor, Carlos Salinas pasará a la historia como el rey del ponzoñoso dedazo en México.

Escucho, luego, que algunos de esos que se dicen observadores o sabios, que lo que no saben lo inventan, juran y perjuran que Zedillo no recurrió al dedazo, puesto que propugnaba por una sana distancia entre el presidente de la república y el PRI. Es cierto, pero lo que no saben, es que fue Zedillo el que, con su dedo sagrado, designó a Pancho Labastida, Lavestida le llamaba Fox, como el peor candidato del PRI y poniéndole en charola de plata a Vicente, la silla presidencial.

Por ello, los dueños del gran capital de México y el extranjero, no dudarían en calificar a Ernesto Zedillo como “el farol de la democracia mexicana”. Sólo por haber designado a Labastida como el peor candidato para que el PRI perdiera, y por mantenerse al margen de esa contienda electoral que, quiérase o no, fue una de las más limpias y creíbles, a cargo del entonces ciudadanizado IFE. Todavía se podía confiar en el árbitro electoral de México.

Y Fox… ¿No recurrió al dedazo? No, porque el borracho Felipe Calderón se adueñó del PAN como hoy lo hace exactamente el llamado “niño chillón y canalla llamado Ricardo Anaya.

A más tardar, el 27 de este mes, Peña Nieto decidirá con su ponzoñoso dedo qué priista, entre Aurelio Niño, José Narro, Miguel Ángel Osorio Chong o José Antonio Meade le sucederá en la silla presidencial, ¿Quién será el gallo priista? Pero de ninguna manera le garatniza que el PRI gané la silla presidencial en el 2018.

Nunca, como hoy, el PRI enfrenta a una rabiosa y real competencia electoral. Y la corrupción que ha llevado a la cárcel a ex gobernadores priistas, se presenta como el peor obstáculo a vencer. Lo único que le favorece al tricolor es que, por desgracia, el resto de la partidocracia también está podrida por los 4 costados, lo que ha provocado una crisis institucional en México, sobre todo a raíz del endurecimiento del PRI y la extrema radicalización de sus adversarios.

¿Podrá, el ponzoñoso dedazo presidencial, colocar a otro de sus preferidos, aunque no sea el de los mexicanos?

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