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LOS SABIOS ALIAS DEL PUEBLO MEXICANO (QUINTA PARTE)

El ingenio del mexicano es sin par en el mundo, sobre todo cuando se trata de poner remoquetes en el rostro de los tiranos. Según el tumbaburros, el término remoquete se refiere a los alias, apodos, o sobrenombres que los mexicanos asestan a los vulgares raterillos o ineptos de la clase política. También entendemos por remoquetes a los dichos agudos, puntiagudos y satíricos que, en territorio azteca y algunas partes del mundo, se manejan con mucha ironía.

Adolf-hitler-750x500A vuelo de pájaro, echemos un vistazo al mundo entre algunos siniestros y célebres personajes de la historia.

Así nos encontramos que al tirano Adolfo Hitler, sus amigos le apodaba “el lobo noble”, “el hermoso Adolf”, “guía y canciller imperial” “jefe líder” mientras que los Wagner le decían “Tio Wolf”, y sus familiares más allegados lo llamaban “Adi”. Los mexicanos le recetarían el título de “el monstruo del holocausto” o “el carnicero de Europa”.

Al dictador español Francisco Franco, sus lambiscones lo colmarían de una carretada de alias: “Generalísimo por la Gracia de Dios”, “salvador de España”, “caudillo”, “la luz de El Pardo”, “la espada más limpia de Europa”, “el Caudillo de la Gloriosa Cruzada”, “libertador del Alcazar”, “el Centinela de Occidente”, “Su Excelencia el Jefe del Estado”, “Generalísimo Franco”, “Victorioso Caudillo de los Ejércitos de tierra, mar y aire”, “caudillo de nuestra Gloriosa Cruzada de Liberación Nacional”, “Ducem nostrum Franciscum”, “hombre providencial”, “el más joven general de Europa”, “único vencedor del marxismo en el campo de batalla”, “timonel de la dulce sonrisa”.

Al líder fascista italiano Benito Mussolini, se le conocería como “Il Duce” que significa guía o conductor. A la primera ministra británica Margaret Tacher se le conoció como “la dama de hierro”; a Napoleón Bonaparte le decían “el pequeño cabo” y a su hijo Napoleón primero, “el aguilucho” o “el rey de Roma” que ni fue rey ni fue de Roma.

Al gorila dictador Augusto Pinochet en Chile, y en los bancos internacionales donde guardaba secretamente el dinero robado a los chilenos, le conocían como “APU” o “Red Fox”.

De Juan Domingo Perón, aquél roperazo que gobernó Argentina en tres ocasiones, y que medía 3 metros con 4 centímetros de estatura y que pesaba casi 500 kilos, se le conocía como “el pocho” o “el chorizo”.

Al libertador de América, Simón Bolívar, le recetarían por aquella época, el apodo de “el longanizo”, haciendo alusión a un joven loco y de triste figura, aunque, como Bolivar era un hombre que sólo se bajaba del caballo para irse a dormir se cuenta que le salió un callo en innombrable parte del cuerpo y por ello recibió el mote de “el cu… de acero”.

En fin, que México y el mundo están llenos de alias, y de ellos, se podrían escribir muchos libros y tratados sociológicos sobre su comportamiento ante la sociedad y cómo los pueblos se las han cobrado para desquitarse de sus ultrajantes comportamientos.    

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