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EL EMPACHO.

Por: Alberto Vieyra Gómez//Periodista//Analista//Columnista de AMN.

¡Uff... qué alivio! Se acabó el empacho por la nauseabunda propaganda electoral en los medios electrónicos. Con casi 60 millones de asquerosos spots en los que la ponzoñosa partidocracia destilaba odio y mugre contra los adversarios, se empacho a más de 120 millones de compatriotas que fueron bombardeados tiránicamente por el Árbitro Electoral de México.

1ASASASASASí, fue un total de 59 millones 731 mil 200 spots basura en los que por las pistolas del INE los radiodifusores de México perdieron bajita la mano más de 2 mil millones de pesos. El empacho fue por cuenta de los llamados tiempos oficiales y por lo cual los concesionarios de radio y televisión del país, no recibirán ni un gracias. ¿No es acaso una tiranía de la ponzoñosa partidocracia? Hacer política y caravana con sombrero ajeno, lo hacen hasta los más chimuelos.

¿Qué se logró con ese empacho? Nada bueno, más que dividir a los mexicanos. Pese a tan abominable propaganda, ni los candidatos y menos los partidos políticos logran entusiasmar a un aséptico electorado que está harto de vulgares raterillos y de una partidocracia que goza del mayor descredito histórico.

El empacho publicitario no lograra que la gente se desborde a las urnas, porque simplemente está harta de la degradación política por la que atraviesa la Nación Azteca.

Pero además esa infame clase política que se ha disputado el poder en un proceso electoral macabro como ningún otro, con más de 125 muertos políticos se derrocho la nada despreciable suma de 30 mil millones de pesos, con lo cual se ubica a la democracia mexicana como la más cara del mundo.

¿Pero a todo esto que es un empacho? Los rancheros allá en mi pueblo definen que por empacho entendemos que se trata una indisposición causada por comer en exceso y sufrir una digestión estomacal de los 2 mil demonios en la que es imposible conciliar el sueño puesto que a veces un empacho va acompañado de diarreas, vómitos, asco, mucho asco, un asco que terminara aborreciendo determinado alimento al que históricamente le haremos el ¡fuchi! Eso es justamente lo que paso con el empacho electoral al que, durante mucho rato le haremos el ¡fuchi!

El caso es que, la ponzoñosa partidocracia, el INE, el TRIFE y demás yerbas de olor nos empacharon, como también nos están empachando algunos irredentos comentaristas deportivos con otro opio llamado futbol, asiéndonos creer que por el solo hecho de que los pansas verdes del TRI pasaron de puritito panzazo a octavos de final en el negocio de la mafia de las patadas, de una pincelada se acabaran los problemas torales del país. Nada de eso, el opio del futbol es solo un pasatiempo con el cual nos fugaremos durante 2 o 3 semanas más de la realidad nacional e internacional.

Ni los opios políticos, ni futboleros alivian nada de nuestros males. Allá en los Yunaites están nuestros niños enjaulados por la Bestia Trompiana a la que un juez ya le puso un ultimátum para liberarlos en el próximo mes. Y acá vivimos aterrados por una galopante inseguridad pública que nos hace andar con el Jesús en la boca, de que hoy salimos de nuestras casas y no sabemos si regresaremos a nuestra casa, porque el Estado, no sirve, o porque es parte de la podredumbre de las mafias del crimen organizado. En fin, esa es nuestra triste realidad, que no la mitiga ningún opio, pero felizmente ya se acabó el empacho electoral, que nos receto la ponzoñosa partidocracia.

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