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DEL PRIANISMO AL PRIMOR.

Por: Alberto Vieyra Gómez//Periodista//Analista//Columnista de AMN.

¡No cabe duda, los priistas son los de la gran experiencia en el manejo del gran poder político en México! La elección presidencial 2018 la manejaron como si se tratase de una matemática e impecable intervención quirúrgica. La farsa de la democracia fue perfecta.

primor¿Quiénes la realizaron y en dónde? ¿Serían los Salinas, los Beltrones, los Gamboas, el Grupo Atlacomulco, los potentados oligarcas de Monterrey, quienes más? ¿Desde cuándo?

La creación del partido Morena en el 2014 fue sin duda la primera señal de que el PRI fundado en 1929 por Plutarco Elías Calles, transitaría de la era del ponzoñoso Prianismo, al PRIMOR. Sí, un partido que aglutinaría el descomunal odio que el pueblo de México incubó en el sexenio Peñista y por ende en el Partido Tricolor.

Era imposible que el PRI continuará en el poder con tantas acciones de gobierno impopulares y la monumental corrupción, que se convirtió en la principal bandera de Andrés Manuel Lopez Obrador y con la cual habrá que lucrar el tiempo que dure su mandato o como lo hizo Miguel de la Madrid o Venustiano Carranza, quien lucro políticamente con el Constitucionalismo a más no poder.

La segunda señal de los acuerdos cupulares en las catacumbas del poder que permitieran un viraje en el rumbo del modelo económico neoliberal, que ha convertido a buena parte del mundo en sus esclavos, la dio el PRI en la forma en que manejo la elección de Gobernador en el Estado de México, cañoneando primeramente con mil millones de pesos, se asegura, a la panista Josefina Vázquez Mota y haciendo que el alto mando de Morena reconociera que su candidata, Delfina Gómez Álvarez, debía sentarse un rato a esperar una Senaduría. Todo fue planchado en las catacumbas del poder.

Quizá la tercera señal más evidente de lo que sería el PRIMOR, fue dividir al PAN provocando el divorcio del ponzoñoso Prianismo que tanto daño a hecho a México en tres décadas.

Una de esas calamidades seria la Reforma Laboral con la que el borracho de Felipe Calderón y el Prianismo convirtieron a los jóvenes y a los trabajadores de México en esclavos del capitalismo salvaje, prácticamente sin algún derecho y todo para favorecer a los grandes oligopolios nacionales y extranjeros. Se trataba de que los patrones no tuvieran ninguna obligación o responsabilidad ante los trabajadores que históricamente han sido los grandes generadores de la riqueza nacional. La Reforma Energética fue otra calamidad que desató el odio popular en contra del PRI y del gobierno actual, pues no sólo el presidente Enrique Peña Nieto entregó el excremento del diablo a los Buitres del Petróleo Norteamericano, sino que el alza de las gasolinas se convirtió en un veneno letal en contra de los priistas, a quienes la gente los maldice aun dentro y fuera de nuestras fronteras.

La llegada de López Obrador como presidente número 88 de México, mediante el PRIMOR, hará que todas las familias poderosas y grupos facciosos económicos y políticos mantengan sus privilegios; en tanto, los priistas románticos, se pasarán buscándole glándulas mamarias a las culebras y tepocatas para reformar al PRI. Sus odiadores quieren que desaparezca de la faz de la tierra. No saben lo que dicen. ¿Querrán verlos como guerrilleros, jefes de cárteles criminales o delincuentes de pacotilla por todos lados? ¿Sabrán que cuando el Partido Comunista Soviético fue echado del poder, la mayoría de sus miembros engrosaron las filas de la mafia rusa?

La cuestión es que los priistas utilizaron un priista de viejo cuño, llamado Andrés Manuel López Obrador para llevar a cabo una transición democrática, de 24 quilates, en la que nadie hasta hoy “a chistado ni pío”. Ya veremos si el hijo del PRI o el PRIMOR no termina convirtiéndose en vulgar raterillo como los del PRI.

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