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CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD.

Por: Alberto Vieyra Gómez//Periodista//Analista//Columnista de AMN.

La matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco fue sin duda un crimen de Estado, aunque también, en el Derecho Internacional se tipifica como Crímenes de Guerra y Lesa Humanidad, de acuerdo con la resolución número 2391, del 26 de noviembre de 1968 adoptada por la ONU y que entro en vigor en 1970.

 

3De acuerdo con dicha resolución de la ONU, los crímenes de guerra y de lesa humanidad son imprescriptibles, cualquiera que sea la fecha en que se hayan cometido, pues su finalidad es mantener la paz en el mundo y poner a salvo los derechos humanos.

 

Así que el Tlatelolcazo no solo fue un crimen de estado sino un crimen de lesa humanidad ordenado por dos actores fundamentales:

 

El presidente de la república, Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas; y el Secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez eran quienes tenían la facultad de ordenar al ejercito su movilización pero según el pentágono norteamericano la insubordinación o indisciplina de los generales, Luis Gutiérrez Oropeza y Mario Ballesteros Prieto que apoyaban la posible candidatura presidencial de Alfonso Corona del Rosal, el famoso halcón, ordenarían el tiroteo que desencadenaría en la masacre en la que oficialmente se reconocieron 22 muertos y 87 heridos aunque en su último informe presidencial, Díaz Ordaz asumiría plenamente la responsabilidad de los hechos sangrientos del 2 de octubre y hablaba de no menos 30 y no más de 40 estudiantes muertos, pero sobrevivientes del Tlatelolcazo no dudan en afirmar que los muertos fueron más de mil y todos ellos quemados en el campo militar número uno. La controlada prensa de aquella época no dijo nada para evitar el escándalo internacional por los juegos olímpicos en puerta.

 

Hoy, al cumplirse medio siglo del Tlatelolcazo, diversas organizaciones civiles y sobrevivientes de aquella masacre exigen a la PGR reabrir el caso para que Luis Echeverría y demás responsables que aún viven, sean juzgados por crímenes de lesa humanidad.

 

Refrescare la memoria de mis compatriotas maduros y hare historia para los jóvenes.

 

Recuérdese que, por aquellos días, México vivía una efervescencia inusitada: Por un lado, daba inicio la carrera por la sucesión presidencial de 1970 y la radicalización de grupos políticos estaba en su mero apogeo. Segundo, México organizaba los primeros juegos olímpicos que se realizarían en una nación del tercer mundo y tercero, el conflicto estudiantil alcanzaría proporciones monumentales que rayaban en la desestabilización del país. El escenario era propicio para ello.

 

Todo había comenzado con una pequeña bronca estudiantil entre Politécnicos y Universitarios el 22 de julio de 1968 en la Ciudadela.

 

Olvidaba un ingrediente adicional. Por aquello años Díaz Ordaz le había negado petróleo mexicano al gobierno gringo, que, por cierto, estaba aterrorizado por los alarmantes índices de crecimiento económico que registraba la nación azteca al son de 6.4 por ciento anual del Producto Interno Bruto con rubrica del llamado milagro mexicano con un crecimiento de hasta el 7 por ciento del PIB. ¡Los gringos juraron aplastar a México y lo lograron! porque en el patio trasero de su casa surgía una nación de primer mundo.

 

¿Los poderes facciosos de México y el extranjero permitirán que Luis Echeverría Álvarez sea juzgado por crímenes de lesa humanidad?...

 

 

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