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LEGITIMACIÓN Y DESLEGITIMACIÓN DEL PODER.

Por: Alberto Vieyra Gómez//Periodista//Analista//Columnista de AMN.

 

En 1988, Carlos Salinas de Gortari llego al poder deslegitimado de origen, con solo 9 millones 687 mil 926 votos, el 42 porciento del padrón electoral, producto de un monstruoso fraude electoral, pero ya en el poder Salinas tuvo la inteligencia de hacer los amarres políticos con los grupos oligárquicos con los que se debe gobernar en México: La iglesia católica, los empresarios, casi todos ellos de filiación Panista y el ejército. ¿Qué ocurrió entonces? Se legitimó en el poder y hasta hizo creer a los mexicanos que, con el Tratado de libre comercio (TLC) con Norteamérica, México ya estaba en las ligas mayores.

 

MESÍASCon 15 millones 989 mil 636 votos, el 75 porciento del padrón electoral, arribo legitimado de origen a la silla presidencial en el 2000 el Panista Vicente Fox Quesada. La transición política en México después de 73 años de supremacía Priista le dio la vuelta al mundo y hasta se creyó que Fox le cambiaría a la nación azteca hasta el modito de andar, pero muy pronto la bruja se lo chupo en el poder por no poder, es decir, que los escándalos como el tuayagueit, el nomás comes y te vas, el no lean, entre más de 500 dislates y la corrupción de sus hijastros, los hijos de la señora Martucha lo deslegitimaron en el poder. A los ojos de todo México quedaría bien claro que la que mal gobernaba en México era su mujer Marta María Sahagún Jiménez.

 

¿Por qué hago historia?

 

Mire usted, con 30 millones 113 mil 483 votos, es decir, el 52 porciento del padrón electoral el 2 de julio del 2018 el social demócrata Priista, Andrés Manuel López Obrador marcaría la segunda transición político electoral del México contemporáneo. Lograba una votación nunca antes vista y con ello estaba listo para arribar al poder legitimado de origen como ningún otro. Pero, faltando 1 mes y una semana para ceñirse la banda presidencial el llamado Mesías de Macuspana cometería el “error de octubre” es decir, el “error político más desastroso de su vida”, pues escudándose en una supuesta “consulta cuidada” extendió el acta de defunción de lo que sería el Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.

 

La absurda decisión de López Obrador desataría la temblorina en los llamados Mercados Financieros con una mini devaluación del 3 porciento del peso frente al dólar que llego a rasguñar los 20 pesos con 50 centavos por dólar y la ira de todos los cúpulos empresariales que no dudarían en tacharlo como “un hombre que no tiene palabra”, puesto que a los hombres del dinero se había comprometido a concesionarles el Aeropuerto Texcocano, mientras que el gobierno Francés lo tildaba de “mentiroso”, toda vez que esa potencia Europea jamás dio su aval político para el Aeropuerto militar de Santa Lucía, como afirmo el presidente electo. Quiérase o no esa infame decisión deslegitimo políticamente a López Obrador que asumirá el poder el 1 de diciembre en medio de la desconfianza y la incredulidad del capitalismo salvaje de dentro y fuera de México.

 

¿Quién querrá invertir en una nación donde impera la desconfianza y la falta de credibilidad de un hombre que hoy dice una cosa y mañana afirma otra? ¿Quién querrá crear empleos en una nación en la que el presidente de la República no es un político serio?

 

Cuánta razón tiene el ex presidente Vicente Fox cuando sostiene que la cancelación del Aeropuerto de Texcoco “es un escupitajo a la cara de México” que le costará una millonada a los mexicanos al tiempo que lo conminó “a dejarse de cuentos chinos para confundir a México”.

 

La cuestión es que, con mentiras, AMLO engaña a los mexicanos y cava aceleradamente su tumba de deslegitimación política.

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