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Duarte y su dulce sonrisa de Mona Lisa

Por: Ángel Trejo/Analista político/Colaborador Huésped

¿Te fijaste en la sonrisa que Javier Duarte, el gobernador ratero de Veracruz, dedicó a la prensa en el momento de que fue detenido en Guatemala?

-Parecía de satisfacción, gozo e incluso burla. Una expresión rara para un tipo que llevaba huyendo de la justicia medio año y que en el momento de ser capturado pareció sentirse realizado. En ello puede haber algo demencial o enfermizo, más que cinismo. Algo para preocupar al país entero.

 

DUARTE-EFE-1600x800-¿Por qué al país entero? A fin de cuentas ese tipo de locos los hay en todos los lados y los ha habido en todas las épocas.  

-En efecto, gente de esa calaña hay en todos los países, pero quizás no en todas las naciones llegan a gobernadores después de engañar a millones de electores de todos los niveles sociales, intelectuales y políticos. En esto es donde radica el mayor problema, porque la entronización de este tipo de locos normales o psicópatas está proliferando y en este momento, tras la detención de Tomás Yarrington, hay en espera de captura judicial dos más, Eugenio Hernández y César Duarte, además de Guillermo Padrés, el panista que está en el tambo desde el año pasado ¡Cinco rateros que hace apenas unos años recibían honores de hombres sabios, iluminados y eficientes, cuando en realidad eran simples delincuentes!

Pero en el caso de Duarte el veracruzano hubo denuncias tempranas de que era un ratero…

-¿Haces alusión a las que hizo hace varios años Miguel Ángel Yunes, el actual gobernador?

-Sí, Yunes dijo que el antecesor de ambos, Fidel Herrera, lo había puesto en el gobierno de Xalapa precisamente para robar.

-El problema de Yunes es que la gente y los gobiernos federales no le creyeron porque tiene un viejo pleito personal con Herrera y, además, en el gobierno panista de Felipe Calderón fue denunciado de que desvió recursos del ISSSTE, del que fue director general, hacia el Sindicato Magisterial y una fundación de su madrina política, Elba Esther Gordillo, quien está actualmente en el tambo por denuncias similares. Nadie conoce mejor las trácalas de sus pares o iguales, razón por la que entre los gitanos está prohibido leerse la mano, lo cual sólo ocurre cuando se pelean entre ellos y saltan, como las broncas entre las comadres, las verdades.

¿Cómo hacer para que los políticos no roben, mientan y cumplan?

-Habría que pedir milagros o inventar todas las medidas posibles para que ningún psicópata, ladrón y mentiroso llegue a síndico, alcalde, diputado local y federal, senador, gobernador, secretario de gobierno estatal o federal y Presidente de la República. Además de exigirles la ley 3 del 3 –declaraciones de ingresos, bienes patrimoniales y relaciones de interés con empresas- habría que imponerles la obligación de someterse al detector de mentiras, pues de sobra se sabe que una de las principales características de los políticos es la de ser mentirosos casi por regla de vocación o profesión. La detección a tiempo de un político mentiroso debería el primer llamado de alerta para los sistemas de anticorrupción para así evitar la multiplicación de los dos Duarte, Yarrington, Hernández y el ex gobernador panista de Sonora.

¿Cómo entender, entonces, el misterio de la sonrisa de Javier Duarte?

-Los policías que lo agarraron dicen que estaba cagado de miedo, no hizo ninguna resistencia y que su enigmática sonrisita de Mona Lisa fue lisa y llanamente una expresión de dientes adentro que puede traducirse: ¡ya me cargó Pifas, el Innombrable!  

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