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La varita mágica de la corrupción extiende el debate

Diálogo

Por: Ángel Trejo // Columnista // Analista // Colaborador de AMN

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) dice que no hace política.

-Pues ya la hizo y provocó un avispero de todos los diablos, pues el acto de reparación de justicia en favor de El Bronco no hizo más que evidenciar el doble discurso de la mayoría de los personajes que integran el Estado, entre ellos los políticos, los gobernantes y los integrantes del Poder Judicial.

depositphotos 78700762-stock-illustration-magic-wand-on-white¿Crees que la elección del 1 de julio se ensució?

-¿Es que alguna vez ha estado limpia? Las elecciones son precisamente para manchar o limpiar figuras públicas. Su función esencial es precisamente el emporcar y la lavandería. Aunque en los procesos electorales nunca se miente más en un periodo tan corto, en la gente común existe la idea de que con las elecciones van a remediarse o empeorarse todos los males del país. Es decir, las votaciones forman parte, junto con las mentiras y las promesas de los políticos, de un rito mágico muy similar a los que practican los ministros religiosos, los curanderos tradicionales y las brujas de barrio. Son como las “limpias” o los pasajes magnéticos con huevos, flores, yerbas, granos o bebidas frutadas o amargas.

Algunos brujos usan huevos hueros para engañar a los enfermos.

-El Bronco, doña Margarita Calderón y El Jaguar son huevos hueros, pues los tres hicieron trampas con las firmas. Ninguno debe figurar en la boleta y el perdón que el INE y el TEPJF hicieron a dos de estos tramposos es un truco de mago de carpa. Ni Beto El Boticario incurrió en trucos tan baratos como ellos, aunque en su caso formaban parte de su gracia cómica.

Al Bronco ya le salieron discípulos en el arte mágico de improvisar candidaturas independientes, pues su suegra, un sobrino y su chofer son candidatos a alcaldes en Nuevo León.

-Es lógico que el éxito replique, haga escuela y que el independentismo se convierta en una nueva práctica política para enriquecer o empobrecer la democracia. De ahora en adelante no sólo habrá chapulines, trapecistas y maromeros partidistas, sino también candidatos informales o de crucero con grandes posibilidades de improvisar machincuepas y tomaduras de pelo.

Pero los candidatos de partido las cosas tampoco andan sin manchas.

-Es cierto, los tres están manchados pero, como el propio José Antonio Meade dice en uno de sus promocionales, “mis manchas son las del vitíligo y no las de la corrupción, como ocurre con Anaya y Juan Diego”, a quienes reiteradamente está exigiendo que acepten un debate sobre sus bienes patrimoniales. Sin duda Meade ya encontró la varita mágica para tapar la boca a sus principales oponentes, quienes ahora no podrán hablar contra la corrupción sin que les sangren la lengua y los labios.

¿Crees que con esto sea suficiente?

-No, por supuesto, porque al obligar a ambos a buscar otros temas de orden público, entre ellos el económico, los estará obligando debatir asuntos donde también lleva ventaja.

¿Cómo cuál?

-El monto del salario mínimo general en México. Anaya acaba de afirmar que si él llega a la Presidencia de la República, subirá a más de 100 pesos el monto de este ingreso laboral. Esta propuesta, viniendo de quien viene, reubicará el debate en el terreno que la oligarquía monopólica y la derecha no deseaba, y en el que el actual gobierno priista estuvo queriendo bordar gran parte del sexenio. Ahora el “izquierdismo falso” de Anaya provocará lo más que conviene a la mayoría de los trabajadores, porque del nivel del mínimo general dependerá también el proyecto de recuperación del mercado interno. Ahora el ex Niño Maravilla, a fin de evitarse problemas de interdicción por su manejo empresarial privado, tendrá que discutir con Meade y Juan Diego el monto salarial ínfimo en un debate que será como el de las subastas comerciales. Con este debate los dos candidatos de la oligarquía o “mafia del poder”, tendrán que oponerse a sus propios promotores electorales: los Bailleres, los Slim, los Salinas Pliego, los Romo, etcétera.

¿La corrupción empujó a Anaya?

-La corrupción ya no será el debate que éste y el otro fingido corrupto deseaban. Ahora será el ínfimo nivel salarial que existe en México, el cual es también objeto de debate internacional dentro de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, y el mercado interno. Estos asuntos vitales o centrales son los que deberían discutirse siempre en un país tercermundista y desnivelado socialmente como México. Sólo el tapabocas de la anticorrupción va obligar a los demagogos a no adornarse con este plumaje y a ponerse a discutir en cosas más serias y trascendentes.

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