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Las “guerras secretas” de la campaña 2018

Por:Ángel Trejo//Columnista//Colaborador de AMN.

Es obvio que las candidaturas independientes de Margarita Zavala y El Bronco tienen como finalidad única esquirolear a Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador.

-Esa actitud además de evidente, es cínica, pues una y otro carecen de propuestas alternativas de gobierno siquiera mínimamente distintas a las de los candidatos de las tres coaliciones partidistas. Todo mundo sabe que la señora de Felipe Calderón es tanto o más panista que Anaya y que está molesta en lo personal con él; y que Jaime Rodríguez Calderón sigue siendo priista y que su verdadera “comisión en estos comicios” es distraerle votos priistas al también priista López Obrador quien, curiosamente, en esta elección, como en sus dos anteriores campañas presidenciales, está tratando de favorecer el acceso de la derecha panista a Los Pinos. En decir, en el trasfondo más oculto de la campaña hay varias guerras secretas o subterráneas que el discurso abierto de los partidos y coaliciones no logra disfrazar.

40cb2289871522261002 standard desktop medium retina¿A qué guerras ocultas te refieres?

-Con ya vimos, son muy ostensibles las guerras ocultas de Zavala-Calderón contra Anaya y de El Bronco contra Juan Diego López Obrador para favorecer al candidato del PRIAN, José Antonio Meade. Esas guerrillas, sin embargo, no son las únicas que están dándose en la campaña electoral. Hay otras que están a la vista pero que, al igual que los discursos alrevesados, no alcanzan a ser descifrados por el ciudadano común porque se ofrecen como protestas sociales y políticas en demanda o denuncia de derechos humanos, violencia del crimen organizado, la comisión de nuevos asesinatos atroces, corrupción gubernamental y aun quejas laborales recicladas como las de los maestros de la CNTE en Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero.

¿Sugieres que el asesinato de cineastas jóvenes en Jalisco no fue casual?

-¡Por supuesto! Su ejecución coincidió con el arranque de la campaña electoral, con un nuevo aniversario de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y su denuncia se ha desarrollado con el mismo patrón político-mediático con que se ha mantenido en primera plana el crimen masivo de 2015. Su única diferencia con la tragedia de Iguala es de número, no de cualidad criminal y política, pues con base en ese asesinato se han intentado generar las mismas movilizaciones de masas para desacreditar al gobierno priista de Peña mediante su sospechosa conversión mediática y política en “crimen de Estado”. Es por demás obvio que las agencias de intervención del gobierno de EU, la DEA y la CIA, están tomando parte en la campaña presidencial para evitar que el PRI repita en Los Pinos en el periodo gubernamental de 2018-2024. En el mismo objetivo están trabajando los medios de comunicación de derecha y supuesta izquierda a fin de garantizar que Anaya gane en julio próximo.

Pero López Obrador es quien va adelante en las encuestas.

-En las encuestas orientadas a mantener el engaño de su candidatura, no en las serias, que empiezan a revertir las supuestas tendencias a su favor. El propio dueño de Morena ha empezado a contrariar a aquellas con sus boberías, su presunto discurso anti-neoliberal y su aparente choque con la “mafia del poder”, mientras detrás de él se hallan varios de los representantes de esta, entre ellos algunos líderes de grupos empresariales de Monterrey. Las enormes limitaciones intelectuales, políticas y morales que mostró en el debate del domingo antepasado evidencian que Juan Diego no sólo carece de méritos personales para llegar a Los Pinos, sino que está trabajando para no acceder a Palacio Nacional. Lo mismo ocurrió en sus dos candidaturas previas. Ello se debe a que tiene su propia guerra secreta como empresario de la franquicia política-electoral Morena, la cual indudablemente se consolidará en julio y heredará a sus hijos junto con sus dos departamentos.

Pero acaba de chocar y deslindarse de Carlos Slim, uno de sus supuestos promotores. El dueño de Mexlim ahora parece apoyar las reformas estructurales.

-De dientes afuera y no para apuntalar a Meade, sino a Anaya, quien sin duda es el candidato de la oligarquía monopólica de México. El ricachón sabe además que el tiempo al alza de Juan Diego ya pasó y que ahora debe apostar por Anaya, pues el ricachón también tiene su propio rol o rollo político en la contienda electoral. Por eso hablo de discursos alrevesados y guerras secretas, según las viejas usanzas de la política nacional, en las que las izquierdas son de derecha, las derechas de izquierda, como ocurre con Anaya y el propio Juan Diego, y el centro es ambidiestro como ocurre con el PRIAN; los “síes” son “noes”; las promesas de campaña a las clases trabajadoras y medias jamás se cumplen y sólo los grandes empresarios, los funcionarios públicos de todos los niveles y los caciques regionales se enriquecen exponencialmente cada día.

¿Cuál es la guerra secreta de Meade?

-Esa es la pregunta de los 64 mil pesos. Ahora como candidato del PRIAN, del Verde y del Panal dice que su guerra política es la continuidad de las reformas estructurales, pero nadie puede asegurar que en el supuesto de que llegue a Los Pinos vaya a cumplir con ese compromiso, el cual seguramente hizo a Peña Nieto. Ya una vez en la Presidencia de la República puede cambiar de opinión y rumbo a fin de no ganarse la animadversión de la oligarquía ni las múltiples manifestaciones callejeras que asolaron a aquél desde el primero de diciembre de 2012. Su innato origen tecnócrata en el PRIAN hace imprevisible su posterior orientación después del primero de julio próximo.

 

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