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El “cambio” en 2018: sólo un flato de político tequilero.

Por:Ángel Trejo//Analista//Columnista//Colaborador Huésped de AMN.

¿Cómo prevés el México poselectoral de 2018?

-Cómo el de hoy, el de ayer y el de anteayer. Igual al de antes de la Revolución Mexicana (1910-1930), al del Porfiriato, la Reforma, la Independencia y la Colonia Española. Con una oligarquía multimillonaria y un montonal de mexicanos desempleados, mal pagados, malcomidos y malvestidos. Hay especialistas en estadística socioeconómica que calculan el número de pobres en poco más de 100 millones de 125 millones de pobladores. Los únicos periodos en que el país comenzó a crecer como economía y a nivelarse socioeconómicamente fueron el sexenio cardenista 1934-1940 y los gobiernos que se sustentaron en el modelo del desarrollo estabilizador (1940-1970), algunos de los cuales intentaron moderar tanto la riqueza como la pobreza. Pero en los años siguientes, luego del movimiento estudiantil de 1968, el mentiroso preámbulo político del modelo económico neoliberal -el cual fue promovido por el gobierno imperialista de Estados Unidos, junto la democracia electorera que hoy vivimos- el país emprendió su retorno al ámbito neocolonial que siempre había tenido desde 1521.

 

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Pero todo eso puede cambiar a partir de 2019.

-El rollo del cambio es tan viejo como el de la justicia social, como el del combate a la corrupción y el respeto al voto; promesas siempre recurrentes, siempre incumplidas y siempre puro aire, papel y flato de político pulquero, tequilero y chelero. Los únicos cambios habidos en México desde 1821, el año de la consumación de la independencia con respecto a España, han sido formales, no estructurales. Es decir, sólo pueden verse en la ingeniería, la arquitectura, la vialidad, la investidura, la civilidad, la literatura y las jergas del limitado número de mexicanos privilegiados por la oligarquía, entre se hallan los políticos, los gerentes y los empleados de alto nivel que están a su servicios, quienes no son más de 12 millones de personas. Los demás mexinacos viven con ingresos muy bajos, malpagados, malcomidos, malhabitacionados y algunos quizás hasta malcogidos.

Estás muy pesimista ¿Es que no convence ningún candidato presidencial, ni ningún proyecto de gobierno?

-Ya comentamos que los cinco coinciden en los diagnósticos y que sólo se diferencian por el tipo de soluciones que ofrecen; que la mayoría proponen remedios parecidos; que algunos no son congruentes con las posiciones e ideologías que sustentan y que otros de plano mienten porque prometen cosas que no van cumplir. Es decir, que no hay un solo en el cuál confiar porque desconocemos sus intenciones reales o de fondo. ¿Cómo creerle a Anaya, que es de derecha y ahora habla como de izquierda? ¿Cómo creerle a Juan Diego que dice que es de izquierda y sus asesores y titiriteros son miembros de la oligarquía de derecha y ultraderecha? ¿Cómo creerle a Meade que lo mismo colaboró con el burro tequilero que con que el priista Peña? ¿Qué esperar de un gobierno de doña Margarita, cuya única experiencia de gobierno es haber vivido como primera dama en Los Pinos? ¿Y qué esperar de El Bronco que apenas abre la boca evidencia que no es potro sino asno mochamanos? Aún la revisión más somera de la realidad política y socioeconómica ubica a nuestro querido México en un estatus similar al que vivía, como ya dije antes, en los años 30, 40, 50 y 60 del siglo XIX, cuando la mayoría de los mexicanos eran igual de pobres que hoy y los políticos de entonces eran tan parecidos en hábitos, incultura y corruptelas a los actuales.

¿Con base en qué haces esa analogía?

-Estoy releyendo Memorias de mis tiempos, de don Guillermo Prieto, quien fue testigo directo de las circunstancias históricas de los dos últimos tercios del siglo XIX. Sus apuntes son muy concisos y permiten esa analogía, que coincide con la información aportada por otros autores. El retrato genérico y popular de los políticos de esa época es muy similar al de los actuales. De la política partidista de entonces don Guillermo que era “botín de empleos” y que “rolaba entre gente ociosa y mal entretenida y la canalla perdularia”; llama “abogados sin empleo” a algunos políticos y a otros “hojalateros”. La abundante presencia de estos “perduleros” -que el populacho hoy apoda “grillos, chapulines, aviadores, trapecistas, chambistas, mercachifles”, etc- se debía, según Prieto, a un problema endémico e histórico de nuestro país: la indiferencia ciudadana hacia a la política y hacia los problemas públicos. Por ello Santa Anna fue el hombre “indispensable” durante más de 30 años; por ello en el pasado reciente gobernaron Vicente Fox y Felipe Calderón entre 2000 y 2012; por ello un ex porro demagogo y semi-analfabeto como López Obrador ha sido tres veces candidato presidencial y por ello burócrata parlachín como Anaya, sujeto a investigación por la compraventa de un predio del gobierno de Querétaro, vendido en 54 millones de pesos, es el candidato que la oligarquía de la derecha y la ultraderecha mexicana y gringa quiere en la Presidencia de la República.

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