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EL DIABLO Y EL ESTADO

AMN.- ¿Dónde comienza el Estado y donde terminan las mafias, o dónde comienzan las mafias y donde termina el Estado? ¿Son el Estado y las mafias, la misma cosa? ¿Quienes tienen la obligación de proteger nuestras vidas y nuestros bienes, son nuestros verdugos?

Y es que mire usted, a Carlos Salinas de Gortari, los halcones de Washington lo doblegaron muy fácil para que firmará el TLCAN.

Edgar-Veytia-el-Fiscal-SicarioLo amenazaron con exhibir a su hermano Raúl como socio e interlocutor entre el gobierno salinista y los jefes de los carteles de Cali y Ciudad Juárez, Gilberto Rodríguez Orejuela y Amado Carrillo, mejor conocido como el señor de los cielos. Se sabría incluso que en el rancho La Mendocinas, en el Estado de México, se realizaban millonarias entregas en dólares, y que los jueves de cada semana, el semáforo estaba en verde a lo largo y ancho del país para todos los carteles de la mafia del narcotráfico.

Además, los gringos revelarían que en los archivos de Washington, estaban los pelos de la burra y también la burra sobre la corrupción que ahogaba al régimen salinista. Amenazaban también con desconocerlo como presidente de México a razón de haber surgido de una elección fraudulenta, en 1988.

Le habían encontrado a Carlos Salinas su talón de Aquiles. Dobló las manos, firmo el TLCAN y como por arte de magia los gringos esconderían la podredumbre en el gobierno mexicano.

Para los sencillos habitantes quedaba muy claro desde entonces que el Estado y las mafias eran exactamente lo mismo. El narcotráfico era política, la política era narcotráfico, la iglesia era narco, el narco estaba incrustado en la iglesia, exactamente como mandan los cánones de la camorra italiana.

¿Por qué hago historia?

Nuevamente en México sale la podredumbre.

El 30 de marzo pasado, el exfiscal de Nayarit, Edgar Veytia alias El Diablo, fue detenido en EE. UU. bajó los cargos de introducir diversas drogas y formar parte de los carteles de los Beltrán Leyva, Los Zetas y el Cartel de Jalisco Nueva Generación.

El Diablo fue propuesto para el cargo de fiscal en el estado de Nayarit por el inepto gobernador ese del sombrerito, Roberto Sandoval, a quien cuando El Diablo se le apareció, estuvo a punto de provocarle un infarto.

¿El gobernador sabía que su muchachito, representante del Estado, era miembro de las mafias del crimen organizado?

Si lo sabía, malo. Porque entonces, Roberto Sandoval es cómplice de Veytia y de las mafias. Pero si no lo sabía, aún peor porque ello nos dice que el estado de Nayarit es “gobernado” por un ingenuo que no sabe quiénes son los funcionarios de su gobierno e ilusamente cree que son unos San Antonios.

El asunto es muy grave, otra vez estamos ante la podredumbre del Estado coludido con las mafias del crimen organizado. ¿Por qué grave? Porque ambas mafias juntas con todo el poder del Estado y del dinero, han contribuido a una tenebrosa malformación social. Los crímenes y las fosas comunes son el pan nuestro de cada día.

Por ello, para los periodistas de México nos es cada vez más peligroso escribir de mafias. Pero el asunto de El Diablo de Nayarit, no sólo se le apareció al gobernador, sino también al PRI, y aquí se lo diré mañana.

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