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BELICISMO CRIMINAL

AMN.- Es un clásico halcón belicista y criminal.

El bombardeo con 59 misiles contra Siria ordenado por Donald Trump la semana pasada, deja en claro al mundo entero que EE.UU. seguirá privilegiando una política exterior intervencionista, de ultraje a la dignidad de los pueblos, belicista y criminal.

comp-1 0000011Y para que a China, Corea, Rusia y otras naciones del continente asiático les quede claro que EE.UU. sigue siendo la primera potencia económica y militar del planeta, el belicista y criminal Donald Trump, ya despliega a gran parte del Ejercito norteamericano en aguas del pacífico, con lo cual la humanidad estará bajo la zozobra de un latente conflicto bélico a escala mundial, a razón de que Siria y sus aliados Irán y Rusia, dos potencias a escala regional y global, no se quedarán con los brazos cruzados.

La belicista y criminal bestia trumpiana, había acumulado ya en materia de política interna una larga cadena de derrotas. Era necesario, un chispazo bélico que le de legitimidad política.

Entre eso reveses políticos están los reiterados vetos judiciales a los decretos migratorios a todas luces anticonstitucionales y xenófobos, que buscaban impedir la llegada de viajeros musulmanes a tierras del Tío Sam, la falta de respaldo parlamentario a la reforma que habría desmantelado el sistema de salud de Barack Obama, la negativa a aprobar el presupuesto para el próximo año, y sin faltar el no de los demócratas y de cientos de alcaldes a la construcción del muro contra México.

La xenófoba bestia trumpiana, optaría por el autoritarismo, el intervencionismo y el belicismo criminal histórico del Tío Sam.

Sí, Donald Trump es un clásico halcón tirano.

Su antecesor George Bush, y su secretario de Estado Dick Cheney, para legitimarse en el poder después de dos elecciones fraudulentas, serían capaces de urdir los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Con ello, justificarían ante los norteamericanos y ante el mundo, su xenofóbica y criminal política exterior disfrazada de combate al terrorismo.

Así, los halcones de Washington derrocarían al régimen de Sadam Husein en Iraq, bajo la tiránica mentira de que poseía armas químicas y bacteriológicas, las cuales aún no aparecen. Intervendrían también en otras naciones en busca de Bin Laden y otros supuestos terroristas. ¡Lógico! El fundamentalismo gringo estaba feliz, los halcones fabricantes de armas, también.

Recuérdese que los gringos retroalimentan su nacionalismo mediante dos ejes fundamentales: la guerra y una economía boyante. Pero, ¿eso les da a los halcones de Washington la calidad moral de intervenir internamente en cualquier democracia en el mundo? ¿Usted aceptaría que cualquier fufurufo o hijo de vecino, vaya a meterse a su casa a resolver los asuntos internos que sólo le competen a usted?

Sin importar quién sea el presidente en EE.UU. la mayoría de ellos se abrogan tiránicamente ese derecho.

El bombardeo gringo a Siria deja claro que, la belicista y criminal política exterior gringa es de un Estado intervencionista, irrespetuoso, insolente, consistente en allanar, imponer sus criterios y abusar de otros países con absoluto menosprecio por la soberanía y la legalidad internacional.

¡Ese es el meoyo del asunto!

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