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HALCONES INVERSIONISTAS

AMN.- ¿Las elecciones presidenciales en México, se deciden en las urnas o en los grandes centros del poder económico y político en EE.UU.?

¡Vaya pregunta que me hacen mis tres lectores y radioescuchas mexicanos!

mexico-eu-acuerdo¿A qué obedece semejante interrogación, que debe estar seguramente en las mentes de millones de mexicanos bien nacidos?

Hay dos señales, por un lado, Andrés Manuel López Obrador, el alfil de poderosos grupos empresariales como el de Carlos Slim, quien ha exigido a los halcones de Washington no meter sus narices en las elecciones presidenciales del 2018, en México; y por el otro lado, el general retirado y todopoderoso de la seguridad nacional de EE.UU., John Kelly, ha declarado recientemente que la administración del presidente Donald Trump tiene “un problema en México” ante la posible victoria de Andrés Manuel López Obrador en las presidenciales de 2018: “Si la elección en México fuera mañana, probablemente se obtendría a un antiestadunidense de ala izquierdista como presidente de México. Eso no puede ser bueno para Estados Unidos”, advirtió Kelly durante una reciente audiencia ante el Senado.

¿Qué quiere decir el halcón de la seguridad nacional de EE.UU. con semejante declaración?

Pues nada más y nada menos que de él dependerá que la bestia trumpiana deje de tener un problema con El Peje.

¿Cómo? Muy simple.

La CIA norteamericana se encargará, como lo ha hecho históricamente desde 1940 cuando impuso en la presidencia de México a Manuel Ávila Camacho, de evitar que López Obrador se convierta en presidente de México. Para los halcones de Washington, López Obrador representa a la izquierda recalcitrante del viejo PRI, y la izquierda, esto es el socialismo o comunismo, es algo así como un veneno letal en contra del capitalismo salvaje.

Los halcones en la Casa Blanca y en los grandes círculos de poder económico y político de EE.UU. no se suicidarán ni apostarán a que El Peje, lleve a cabo una oleada de privatizaciones de ponzoñosas trasnacionales como las aguas negras del capitalismo salvaje, la industria farmacéutica de la muerte, la industria automotriz, etc, etc.

¿Cómo evitarán los halcones de Washington que López Obrador llegué a Los Pinos?

Imponiendo mediante un monstruoso fraude electoral a algún candidato presidencial del PRI o del PAN, que resulte más lacayo que los lacayos que le han servido a Washington desde la presidencia de México.

Sí, mis amadísimos tres lectores y radioescuchas, para ser candidato presidencial en México por la ponzoñosa partidocracia, se requiere invariablemente del aval o la bendición de Washington, sino no va. Ese pequeño detalle es algo así como un prerrequisito con el cual se cumple con la profecía de Richard Lansing, el secretario de Estado con Woodrow Wilson, quien sostenía la tesis de que “dominar a México es muy fácil, sólo hay que dominar a un solo hombre: al presidente de la república”

Bueno, y usted y yo, ¿qué somos entonces en las urnas?

Sí, somos el botín electoral que legitima lo ilegal de Washington. Y somos, además, pagadores de impuestos y la escenografía electoral.

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