All for Joomla All for Webmasters

2018: precampaña intensa y dramática

Por: Ángel Trejo/Analista político/Colaborador huésped

Ya va media docena de periodistas muertos este año, en 2016 hubo once y según la Comisión Nacional de Derechos Humanos del 2000 al 2017 ha habido 126: 13 por año en promedio.

periodistas-muertos-Sí, con Javier Valdez, asesinado anteayer en Sinaloa, creció el número de atentados criminales contra periodistas. Al ritmo que vamos, las cosas podrían ponerse peor en los próximos meses y superar el promedio fatal de 13 por año que prevalece del 2000 a la fecha. La mayoría de los colegas que cubren asuntos delictivos deben cuidarse mucho más y los gobiernos dotarlos de la seguridad que necesitan, pues los riesgos podrían ser cada vez mayores de aquí al año que entra.

¿Nada más ellos, no todos los periodistas?       

 -Sí, ellos en particular y acaso también los que cubren notas judiciales y en menor grado los que atienden asuntos políticos. Los compañeros que informan del narcotráfico están en un nivel de riesgo mayor al de los corresponsales de guerra, especialmente en México, toda vez que no tienen la protección adecuada para su seguridad personal. 

Por lo que dices, no todos los periodistas están en riesgo de ser agredidos.

-No, por supuesto. Sólo los que cubren y analizan hechos policiales, judiciales y acaso también, pero en menor grado, los políticos. Los que se especializan en otros asuntos no enfrentan ese problema. Los que cubren bodas, bautizos, cumpleaños, té canasta, fiestas y actividades religiosas jamás se hallan en conflictos; igual ocurre con los que andan en eventos culturales, financieros, de espectáculos y deportes, donde los únicos riesgos son los jaiboles, los balonazos y botellazos. En el periodismo los riesgos de agresión provienen de la fuente donde se trabaja y los colegas que andan entre policías, narcos, sicarios y soldados están expuestos a la violencia inherente a estos oficios. Es decir, las agresiones físicas son gaje de su oficio y todos quienes eligen esa fuente lo saben, como fue el caso de don Javier, que presumía que en cualquier momento podría ser atacado a causa de lo que escribía.

Pareciera que ves como natural este tipo de hechos.

-Lo es, como el propio Valdez lo sabía, así como el crecimiento de este tipo de sucesos indeseables es consecuencia de la intensidad y número de los eventos generados por el narcotráfico y otras prácticas del crimen organizado. En cualquier ambiente en conflicto crecen los riesgos, pero no por ello quienes deciden actuar en esos medios renuncian a seguir reportando y analizando los hechos. Es una elección propia que asumen por convicción y vocación, lo cual es encomiable.

¿No elegiste la nota roja por los riesgos que comporta?

-Nunca me ha atraído la información policial y sólo al comienzo de mi vida reporteril asistí a dos o tres eventos de esa fuente. Siempre me atrajo más la política, en cuya fuente vierten la información y el análisis de todos los hechos ocurridos en una sociedad, los económicos y los policiacos.

Y desde la perspectiva política ¿cómo ves el recrudecimiento de la violencia en el país en los últimos meses?

-Veo la ulterior alza de la criminalidad como “muy política”. Es decir, con un marcado interés político por cargar a la cuenta de débito del actual gobierno federal en materia de seguridad el asesinato de periodistas, los enfrentamientos entre narcos con múltiples muertes cotidianas, las continuas fugas de presidiarios de alta peligrosidad, el huachicoleo y el procesamiento y persecución judicial de ex gobernadores, la mayoría priistas. En esta suma de agravios de nota roja contra la sociedad mexicana veo un fenómeno que no se antoja casual o espontáneo, sino clara y estratégicamente “consciente” dirigido a provocar en los medios de comunicación de la derecha y la supuesta izquierda, comentarios superficiales orientados a atribuir estos hechos al gobierno priista, como ocurrió con el gravísimo atentado contra los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, el cual probablemente fue ejecutado con la intención de convertirlo en un “crimen de Estado” y desencadenar reacciones políticas contra el gobierno de Peña Nieto, como ocurrió en los cuatro primeros años de su mandato.

O sea, que hay quienes estarían interesados en matar periodistas, enfrentar a los narcos y elevar el número de asesinatos en el país para generar la idea de que el Estado liderado por el PRI es “fallido”.

-Tengo esa presunción, por lo ya expliqué, y porque en el ambiente político-electoral hay preparativos partidistas que confluyen en el interés común por quitar al PRI de Los Pinos y poner en su lugar a la derecha panista.

Y ¿quiénes estarían interesados en ello?

-Las oligarquías nacional y extranjera que se oponen a las reformas estructurales, en particular a las que se han propuesto acotar a los monopolios; a los aumentos en algunos impuestos; a la supervivencia del IMSS y el ISSSTE, entidades específicas del anterior sistema del “Estado de bienestar”; al rescate del mercado interno; a un aumento sustancial del actual monto del salarios mínimo (proceso de alza ya iniciado) y a la reforma educativa, la cual reafirmó los principios del artículo 3 de la Constitución: laica, gratuita y universal.

Pero no creo que los oligarcas están mandando a los narcos a que se maten entre sí y asesinen periodistas.

-No, por supuesto, los grandes empresarios no van a dedicarse a esas cosas. Pero sí hay quienes se toman el cuidado de hacer esas y otras cosas aún más perversas y terribles en México y todos los países del mundo.

¿Quiénes?

-Los dirigentes de las agencias de espionaje, sabotaje e intervencionismo político-policial y militar del imperialismo estadunidense: la CIA, la DEA, la ASN, el Pentágono. Estas “sabias y eficientes” instituciones gringas están estrechamente vinculadas al narcotráfico internacional y saben en dónde, cómo y cuándo deben inducirlo a cometer atrocidades como las que estamos comentando.  

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…