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FANTASMA CON OJOS

AMN.- En 1987 se produjo en México el fenómeno de la pluralidad política. El PRI dejó de ser el gran partido hegemónico de México, el del carro completo y de todas todas. Ese año, se produjo la gran desbandada priista que al año siguiente lo llevaría a perder las elecciones presidenciales de 1988, cuando Carlos Salinas usurparía la Silla Presidencial.

tlahuac corriph04 37065563Al año siguiente, el PRI perdería por la vía de las concertasesiones electorales de Salinas con el PAN, como pago por su alianza con el salinato, la gubernatura de la Baja California. Desde entonces, nada fue igual para México.

Comenzaron a multiplicarse los problemas de inseguridad, y los carteles de las drogas sentarían sus reales, encabezados por el propio Raúl Salinas de Gortari, hermano del presidente. Baja California se convertiría en un estado propiedad del PAN.

A partir de entonces, la macabra escalada de violencia no para. Hoy, la Baja California es un estado macabro, como muchos otros del país. No hay coordinación entre el gobierno central y las entidades federativas. Cada quien en sus virreinatos. Los gobiernos se echan la pelotita sobre la responsabilidad, y lo mismo ocurre en otras entidades gobernadas hoy por el PAN, PRD y Morena, como es el caso de la capital de la República.

Se aduce que no hay presupuestos o que los cuerpos policiacos están mal armados y mal pagados. Lo cierto, es que desde el salinato, las estructuras del Estado han sido corroídas por las mafias y por afanes presidencialistas y futurismo político, por ello, la ponzoñosa partidocracia recurre a la máxima de: ‘tapaos los unos a los otros’.

Sabemos que en Guerrero, el gobernador perredista era Ángel Eladio Aguirre Rivero, y que el alcalde de Iguala era también perredista, quien dio la orden de asesinar y desaparecer a los normalistas de Ayotzinapa. Sin embargo, el problema le pegó al gobierno de Enrique Peña Nieto, pues el aparato de inteligencia del gobierno federal, no resulto tan inteligente o se pasó de inteligente, supuestamente no supo nadita de nada. De nuevo, se recurrió a la máxima de ‘tapaos los unos a los otros’.

También, hoy es del dominio público que el cartel de Tláhuac que comandaba Felipe de Jesús Pérez, alias El Ojos, juntó con los carteles La Unión y Nuevo Tepito, tenían más de 4 años poniendo en jaque al gobierno de Miguel Ángel Mancera en la CDMX, pero el señor Mancera ocultó el fenómeno para no dar al traste con sus aspiraciones presidencialistas para el 2018.

¡La CDMX es un desastre! Las mafias están a unos cuantos pasos de la oficina de Mancera y hasta su despacho llega el olor de la mota que se consume por todas partes. Pero él no sabe nada.

Sí, la Armada de México nunca había intervenido en un operativo de tan grueso calibre. Fue el mismo Mancera quien pidió su intervención, porque el delegado no tenía ojos para ver al Ojos.

Hoy, a ese delegado la lumbre le llega a los aparejos. Tiene prácticamente un pie fuera de la delegación y otro en la cárcel. El Peje guarda un sospechoso silencio, porque el caso Tláhuac los persigue a todos como un Fantasma con Ojos.

La cuestión es que, en un año electorero, el caso del Ojos de Tláhuac será usado por unos para quemar a otros, y como se puede ver, la pluralidad política en México resulto contraproducente o como dicen allá en mi tierra, el remedio resultó peor que la enfermedad.

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