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La “Jauja mexicana” urgida de mayor equilibrio

Por: Ángel Trejo/ Analista político/ Colaborador huésped

El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, descartó la posibilidad de que el gobierno federal vaya a reducir el Impuesto Sobre la Renta (ISR) en 2018, tal como lo propuso la Coparmex.

-Una medida fiscal de esa naturaleza profundizaría la crisis económica, el desempleo, la pobreza y la inseguridad pública del país, además de que se renunciaría por muchos años a la urgente tarea de modificar el modelo económico neoliberal,

30602024el causante genérico de los problemas de México. Sin duda la propuesta de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) de bajar del 35 al 24.5 por ciento la tasa del ISR en 2018 a personas físicas tuvo como objetivo político saber el “grado de arrepentimiento” que el gobierno priista tiene ahora con respecto a sus “reformas estructurales” para, asimismo, evidenciarlo ante el resto del empresariado nacional y convocar a este a rechazar la candidatura del PRI en 2018. Es decir, lanzó su propuesta de contrarreforma fiscal con el propósito manifiesto de utilizar la negativa del gobierno de Peña Nieto como bandera de oposición política-electoral el año que entra.

¿Por qué dices que la reducción del ISR hundiría al país en una crisis mayor de la economía?

-Porque gracias a la reforma fiscal de 2013 el gobierno federal pudo contar con mayores recursos financieros para su presupuesto de egresos, estimular la inversión productiva pública y privada, promover la creación de más empleos mediante obras de infraestructura; rescatar el mercado interno; pagar los servicios de sanidad y educación pública y pública y mantener los bajas tarifas de energía eléctrica a los usuarios domésticos y aun las de las empresas. Sin la elevación de los ingresos fiscales del gobierno mexicano, hoy la economía nacional estaría en una situación muy similar a la que enfrenta la economía venezolana tras la caída de los precios del crudo petrolero; tampoco hubiera intentado la aplicación de las demás reformas estructurales que han empezado a funcionar lentamente. La reforma fiscal que elevó del 28 al 35 por ciento la tasa promedio de los ingresos individuales superiores a dos salarios mínimos –progresiva del 1.92 al 35 por ciento- ha sido clave para que el gobierno federal de Peña haya intentado la reforma económica, cuyo objetivo de mediano plazo es que el Estado recupere su papel rector en la economía y no sea un simple alcahuete del mercado libre, el cual está dominado por un pequeño sector empresarial monopólico. Por ello la Coparmex, la versión empresarial de la derecha panista, está cumpliendo un papel político-electoral importante con respecto a los comicios de 2018. Su propuesta para bajar el ISR es la contrarrespuesta de la derecha a un proyecto fiscal que ahora se estudia en la Cámara de Diputados para elevar al 40 por ciento el ISR a los ingresos  de las personas físicas (las personas morales o empresariales pagan actualmente el 30 por ciento) en 2018.

¿No son demasiado altas esas tasas?

-Por supuesto que no, si las comparamos con las que existen en otros países ricos o pobres. En nuestro país imperan los salarios más bajos del mundo y también las tasas impositivas más bajas, en contraste con las naciones más desarrolladas, donde los impuestos son muy altos y los sistemas de salud, educación, servicios urbanos y de seguridad son los mejores. La tasa del 35 por ciento del ISR sólo se aplica a personas con ingresos anuales de un millón 750 mil pesos, ingreso equivalente a casi 30 veces el de un trabajador de salario mínimo anual (60 mil pesos). El proyectado 40 por ciento del ISR sería aplicado a los ingresos superiores a más de tres millones anuales ¿Cuántos mexicanos hay con estos ingresos? Son alrededor de 10 millones de personas, en contraste con otros 113 millones que apenas ganan lo necesario para irla pasando, medio comer, medio vestirse y medio divertirse. La causa real de los problemas de desempleo, migración laboral, inseguridad pública, elevados índices de criminalidad y pobreza generalizada es precisamente esta mala distribución de la riqueza. Para evitar que las cosas sigan agravándose es necesario que en México haya un gobierno fuerte que someta a los monopolios, la mayoría bajo control de no más de 40 familias; que estimule la creatividad y la fortaleza de los empresarios grandes, medianos, pequeños y minis; que regule democráticamente el mercado; que tenga los ingresos fiscales necesarios para su actividad regulatoria y que promueva la existencia de los empleos bien pagados y formales que requieren los mexicanos.

¡Újule! ¡Tú quieres convertir a México en jauja!

-La Jauja de los grandes empresarios ya existe y está representada por las 40 familias superricachonas que dominan la economía entera, y también por los otros 10 o 12 millones de mexicanos que ganan más de dos o tres millones de pesos anuales, mismos a los que muy poco o casi nada se les quitaría con aumentarles un tres o un cinco por ciento más de impuestos. ¡Todo equivaldría a quitarle un pelo al mono para que la Jauja mexicana esté más desequilibrada como lo está ahora!     

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