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¿Fue el Tío Sam quien asustó a Kim Jong-sun?

Por: Ángel Trejo/ Analista político/ Colaborador Huésped

Al Güero Loco le bastó amenazar terminalmente a Corea del Norte para impedir que Kim Jong-un lanzara un misil sobre la isla de Guam.

-La actitud del junior coreano se antoja lógica o razonable, pero a la vista de su bravuconería de hace unas semanas no lo es, pues ahora da la impresión de que no sabía que estaba poniéndose con Sansón a las patadas y jugando un pleito mítico al estilo de David y Goliat.

HyUbe-CDW 930x525Por ello insisto en que el coreano bravucón puede ser un comparsa del imperialismo yanqui en el Extremo Oriente y que su ulterior retracción a atacar Guam no se debió únicamente al reparo de las consecuencias catastróficas que una guerra traería para Corea del Norte, sino también para toda la región nororiental de Asia, que incluye a Corea del Sur, Japón, y las partes nororientales de China y Rusia, cuyos gobiernos debieron haberlo presionado para que no continúe con sus juegos de guerra con Estados Unidos. No olvidemos que el único beneficiario potencial de un conflicto armado en esa región sería precisamente EU, toda vez que tu territorio se halla a más de 15 mil kilómetros de distancia y sus empresas trasnacionales recuperarían el liderazgo mundial en caso de desaparecer o arruinarse las grandes compañías japonesas, surcoreanas, singapurenses, tailandesas y chinas.

¿Supones que China y Rusia fueron las que callaron a Kim Jong-sun?

-Si ambas potencias no son las que lo hacen cumplir el triste papel de provocador del Tío Sam en el Extremo Oriente, es posible que los jefes de Estado de estas dos naciones le hayan advertido que no moverían un dedo en la defensa de Corea del Norte, porque son conscientes de que sus bravuconadas sólo beneficiarían a EU y a la Unión Europea y que no involucramiento en una guerra regional sólo implicaría un avance territorial estadunidense mínimo en esa zona. Ambas potencias deben haber advertido a Jong-sun que las consecuencias económicas de esa guerra serían menos catastróficas para sus países que para Japón y otros socios comerciales gringos. Para China y Rusia los objetivos políticos de mayor prioridad son hoy los económicos y los sociales. Por ello es probable que estas naciones estén rescatando a Corea del Norte de su aventurerismo sospechoso y que en fecha próxima esta nación inicie las mismas reformas capitalistas que la “dictadura del proletariado” del PCCN le estaría exigiendo para modernizar su economía. De resultar cierta esta hipótesis en breve podríamos ver la caída de Kim Jong-un del poder máximo en Corea del Norte, para dar paso a un proceso político económico similar al que China inició en 1979 y Rusia en 1989.

¿Ocurriría algo igual en América Latina?

-La reciente amenaza de intervención militar que Donald Trump hizo contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela ha generado negociaciones regionales posiblemente similares a las del Extremo Oriente, con la salvedad de que en esa región del Caribe el objetivo político principal es evitar que EU vuelva a su intervencionismo armado directo o a los golpes militares. La reciente reunión de cancilleres latinoamericanos en Lima, a fin de insistir en una solución política y pacífica en Venezuela, podría derivar en un acuerdo de paz que comprometa a Maduro a no profundizar su propuesta de retener a toda costa el poder político y garantizar el respeto al voto ciudadano en las próximas elecciones. En este proceso político los gobiernos de México y Cuba están cumpliendo una misión fundamental, cada uno desde posiciones afines con respecto a las partes involucradas –disidentes y Maduro- con el propósito manifiesto de evitar que el imperialismo yanqui decida enviar “marines” a la patria de Bolívar.

Pero las cosas se han complicado mucho con la existencia de dos asambleas nacionales, una opositora y otra progubernamental.

-En efecto, Maduro no hizo otra cosa que polarizar más el conflicto y desentenderse de la realidad, obstinado en retener el poder a toda costa y en no advertir que su proyecto socialista está entrampado por una severísima crisis económica, social y política. Maduro debe desengañarse de que la única opción a seguir es el todo o la nada; que el apoyo actual a Venezuela en la OEA se debe al petróleo barato o de regalo que da a la veintena de las islas caribeñas y que la situación socioeconómica del pueblo venezolano cada día es más lamentable a causa del bloqueo comercial y político ordenado por Washington y varios países europeos y latinoamericanos. Una prudente renuncia a su asamblea constituyente y una negociación con la oposición para convocar a un plebiscito revocatorio podría evitar una acción extrema de Washington, le permitiría reorganizar y revitalizar las fuerzas políticas de su partido y mantener el esquema democrático vigente en Venezuela. De no darse así las cosas el Tío Sam, apretado y  derrotado en otros lados del mundo, volverá a sus tropelías de antaño en América Latina y el Caribe. 

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