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EL MÉXICO BRONCO

AMN.-En las elecciones presidenciales de 1976, el PAN era un polvorín político que no fue capaz de postular candidato a la Presidencia de México, dejaría sólo al PRI.

El país también ardía; el estado de Guerrero amenazaba con estallar al México bronco. Los guerrilleros guerrerenses Lucio Cabañas y Genaro Vázquez habían sido liquidados por la tiranía gubernamental.

jess-reyes-herolesEn aquellas elecciones, el ilustre líder ferrocarrilero y del extinto partido comunista, Valentín Campa, se postularía a las elecciones presidenciales sin registro, obteniendo casi un millón de votos que debieron ser anulados. Se creó un problema de legitimidad que, como nunca, evidenció una crisis de representatividad que puso en tela de juicio el modelo democrático contemplado en la Constitución y en el discurso oficial.

En medio de ese caótico escenario político y social en México, el tuxpeño Jesús Reyes Heroles, en su carácter de secretario de gobernación, promovería la reforma político electoral de 1976, creando la figura de los diputados plurinominales -100 en total-, con el fin de que ningún partido estuviese representado en la cámara de diputados. Las cien curules serían repartidas conforme a los porcentajes de votos obtenidos en una elección federal. Más tarde, en la 53 legislatura, a la Cámara Baja llegarían por la vía plurinominal otros 100 diputados.

¿Por qué hago historia? Enrique Ochoa Reza, jerarca nacional del tricolor, en lo que parece ser un momento de irreflexiva desesperación, acaba de anunciar que su partido promoverá la desaparición de las 200 diputaciones plurinominales, para que la representatividad nacional se reduzca a 300 diputados por igual número de distritos electorales en el país, con el fin de ahorrar recursos que sean canalizados para levantar al México siniestrado por los terremotos del 7 y 19 de septiembre pasados.

Reyes Heroles debe estarse revolcando en su tumba porque la representación plurinominal le ha servido al PRI para no convertirse en un partido de la chiquillada, y a ésta, para ser partidos que jueguen con muchas canicas.

En esa desesperación y confusión política, en la que está metida toda la partidocracia, principalmente a causa de la desconfianza y odio ciudadano, los dirigentes partidistas se han visto obligados a devolver a las arcas de la nación, los dineros públicos para la reconstrucción por los terremotos y al presidente Peña Nieto a crear zonas económicas especiales en el sureste mexicano desde Chiapas hasta Lázaro Cárdenas, donde la miseria evidencía a una nación en desesperación y en peligro de que el México bronco haga su aparición, como ocurría en 1976, en la era del ideólogo Reyes Heroles.

Prácticamente en todo el sureste, particularmente en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, la miseria es hoy un caldo de cultivo y no pocas organizaciones como la combativa sección 22 del magisterio nacional están ya en pie de guerra.

Si la insensible clase política, los empresarios apátridas y esclavistas no crean y con urgencia polos de desarrollo en esa nación, la salud de la república estará en peligro. En el sureste de México, el pasto está muy seco, y cualquier chispita será capaz de un incendio mayúsculo.

Esa nefasta clase política que tiro por viaje ultraja la dignidad de los mexicanos con sonoros escándalos de corrupción ¿Será capaz de evitar que el México bronco haga su aparición?

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