All for Joomla All for Webmasters

EL FIN DEL MUNDO

AMN.- Desde el año mil después de Cristo, nos han acatarrado con que el mundo se va acabar. Allá por 1817, y la década de los 50´s de ese mismo siglo, los testigos de Jehová anunciaron el fin del mundo. ¿Qué pasó? Nada… El mundo sigue rodando.

s058281724A, pero eso sí, esos vivillos líderes espirituales aconsejaron que, como el mundo se iba a acabar, lo más sensato sería que las personas de buen corazón que tuviesen propiedades deberían donarlas para causas benefactoras. Se quedaron con una atrás y otra adelante y los grandes pastores de esa congregación religiosa se hincharon de riquezas.

También los sabios mayas vaticinaban que en diciembre 22 del 2012 el mundo se acabaría, pero el mundo sigue rueda y rueda, aunque los sabios del mayab tenían razón, en cuanto al deterioro que está sufriendo el planeta Tierra a razón de una desenfrenada contaminación ambiental sin precedentes, a cargo de las naciones industrializadas y también, claro está, de los inconscientes ciudadanos que todos los días se levantan a contaminar nuestra casa común: la Tierra.

¿Cuándo se acabará, entonces, el mundo? El día en que todos los gobernantes y ciudadanos emulen a la bestia trumpiana Donald Trump de seguir contaminando indiscriminadamente, aunque estemos ya a punto del ecosidio. ¿O el mundo se acabará el día en que el güero loco dé por terminado el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá?

No, le aseguro que el mundo seguirá rodando.

Claro que el mundo no se acabará, si la bestia trumpiana decide levantar sus canicas y ya no seguir jugando al comercio con sus vecinos del norte y el sur.

Pero ¿Puede la bestia trumpiana darlo por terminado? No. Trump no tiene atribuciones jurídicas para hacerlo. Lo más que puede hacer es decirle al congreso norteamericano que el ejecutivo ya no quiere comerciar con la basura del mundo ni con la aristocrática sociedad canadiense. El Congreso y la Corte Norteamericana son los únicos facultados para decidir si el güero loco está loco de remate o medio loco.

Si el pelos de elote decide dar por terminado el TLC con México y Canadá, se meterá en terreno barrido, y cientos de empresas gringas que ganan carretadas de millones de dólares se le echarán a la yugular y lo demandarán en las cortes por idiota.

Y para México, el mundo no se acaba, porque la nación azteca es miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). De tal forma que, si el güero loco no nos quiere vender lo que produce Estados Unidos, lo compraremos a través de la OMC con impuestos bajísimos.

El problema es que el güero loco quisiera la anexión de México a Estados Unidos y eso no es posible. Allá por 1882 se agandallaron los gringos el 62% de nuestro territorio original, mediante los infames tratados de Guadalupe-Hidalgo.

Lo que ocurre es que en la cuarta ronda de negociaciones del TLC se abordan temas candentes que tienen que ver con el petróleo, la industria automotriz y la principal demanda de los sindicatos norteamericanos y canadienses de que México aumente 2 o 3 veces los salarios mínimos vigentes en el país, que son de hambre, y representan para muchas empresas norteamericanas y canadienses, un poderoso imán que les permite ganancias millonarias porque aquí se pagan los sueldos más bajos del mundo.

¿Ya adivinó quiénes están en contra de ese aumento salarial? Sí, los amos de la corporatocrasia, esos empresarios esclavistas que en muchos casos resultan ser prestanombres de poderosas transnacionales y, claro está, el gobierno se encuentra en favor de cuidarles el bolsillo a esos empresarios ezcalvistas.

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…