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No habrá candidaturas independientes en 2018

Por: Ángel Trejo/ Analista político/ Colaborador huésped

El Instituto Nacional Electoral (INE) informó que se registraron 364 candidatos independientes para las elecciones de 2018, de ellos 86 son para presidente, 240 para Diputados y 38 para senadores.

-El número fue muy alto y su significado es igualmente sintomático y preocupante, tanto para el sistema electoral como para los partidos políticos y el Estado mexicano.

independientes notas15080517.2e16d0ba.fill-800x400-c100¿Por qué?

-Porque si consideras que en cada uno de esos 364 aspirantes hay un líder social o un líder de opinión, y si en cada uno de estos calculas un promedio de mil seguidores –ya no el millón de personas con firmas que se le exige a las precandidatos independientes a la Presidencia de la República- el número de inconformes con el sistema político mexicano equivale a la tercera parte de un millón de personas que desean un cambio político en el país. Y si además tomas las propuestas de las precandidaturas como una consulta de opinión, tienes una muestra más del descrédito que los partidos políticos y el INE, su patronato de feria o de carnaval, tienen frente a la ciudadanía.

¿Podríamos esperar desilusión y abstencionismo el primero julio de 2018?

-No creo, porque las candidaturas independientes tal como están concebidas van a favorecer la participación ciudadana, a “adornar” el proceso electoral y, sobre todo, a dispersar el voto a fin de favorecer a ciertos candidatos de partidos, especialmente en la elección presidencial.

¿Supones que las candidaturas independientes sólo son instrumentales y no realmente alternativas?

-Están concebidas para esa función, por ello les han impuestos requisitos para limitarlas, controlarlas y condicionarlas a que no sean efectivamente independientes o autónomas, empezando por la obligación de acopiar el uno por ciento de firmas en 17 estados de la República, en el caso de la Presidencia, y del dos por ciento en el de los congresistas. Este condicionamiento debería ser eliminado a fin de que cualquier mexicano que cumpla con los ordenamientos constitucionales pueda competir en la elección para Presidente. Las únicas reglas para concursar debieran ser su registro previo y la integración de una sociedad civil, a fin de que el INE y Hacienda vigilen el posible uso de dinero sucio en sus campañas.

¡Entonces se registrarían no 100, sino mil o más candidatos presidenciales!

-Tanto mejor, pues así habría más posibilidades de que surgiera un Presidente de México con verdadero arrastre popular tanto por su propuesta de un programa de gobierno atractivo, como por su capacidad de persuasión y carisma personal. Un candidato independiente surgido realmente del pueblo mayoritario, y no un tecnócrata neoliberal o un personaje creado mediáticamente por la prensa al servicio de la oligarquía mexicana y gringa, sería lo más deseable.

Pero las boletas serían tan grandes como las listas del padrón electoral.

-Eso es lo que va ocurrir el año que entra si la tercera parte de los 40 precandidatos independientes hasta ahora aprobados por el INE -más los que aún le faltan por revisar y rasurar- logra reunir las 866 mil firmas. Una genuina y libre inclusión de candidatos independientes a cualquier posición política en México debiera requerir únicamente la inclusión de un espacio en blanco en las boletas electorales para que la gente ponga ahí el nombre de la persona que quiere ver en el Palacio Nacional. El nombre completo del candidato, más su registro previo y la fiscalización de los apoyos económicos que reciba, debieran ser las únicas reglas de elegibilidad para los candidatos independientes. Con las exigencias y restricciones vigentes los únicos postulantes por esta vía son los menos independientes o autónomos, pues Margarita Zavala de Calderón será candidata panista sin el PAN de Anaya; Jaime Rodríguez El Bronco será el candidato de varios de los grupos oligárquicos de Monterrey y Pedro Ferriz de Con el de los oligopolios de radio y televisión que están detrás de él. Ninguno de estos precandidatos a la Presidencia proviene del pueblo bajo ni medio, sino que son gatos al servicio de la oligarquía. Con cualquier de ellos Carlos Slim, Ricardo Salinas, Emilio Azcárraga, Alberto Bailleres, Alfonso Romo, etc, seguirán gobernando el país sin que sus intereses mezquinos pudieran verse afectados.

Entonces todo va a seguir igual.

-Por supuesto. De eso se trata. Hasta ahora, salvo que en las propuestas económicas y sociales de todos los futuros candidatos a la Presidencia, sean de partido o supuestos independientes, haya algo excepcional, todo tenderá a que las cosas en México continúen igual, pues los únicos cambios que efectivamente podrían trascender en el orden establecido son los económicos. Mientras no haya un aspirante que se proponga elevar sustancialmente los salarios de la gente más pobre y las clases medias y prometa aplicar impuestos progresivos a los ingresos exagerados que sólo el 10 por ciento de los mexicanos recibe, la pobreza generalizada, el desempleo y la migración seguirán asolando a México con el mismo impacto cotidiano con que los hicieron los terremotos del 7 y el 19 de septiembre. No quiero presumir de profeta del desastre, pero no de cambiar las cosas en la próxima década habrá una revolución imparable si antes no surge un liderazgo social realmente empeñado en un cambio significativo en la economía nacional.

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