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YO ACUSO

Por: Armando Vargas Mora

La cantaleta, que no slogan, por la que pagamos miles de millones de pesos a los medios de comunicación, por medio de la cual la perspectiva era “mover a México”, terminó en mofa y en las redes sociales se aprobó el principio de que la actual “administración” nos movió al despeñadero, por un lado.

maxresdefaultPor el otro, ahora el que insiste en mover a México hacia rumbos desconocidos es Andrés Manuel López Obrador, hacia rumbos desconocidos porque ahora él habla de que transformará al país, con el tabasqueño como presidente tendremos un México sin corrupción y eminentemente moral, para ello, al igual que Arquímides, necesita una Constitución Moral como palanca, la transformación de México a través de lo que bien podríamos llamar las “propuestas de la pureza”. En adelante tal vez propondrá que a nuestro país se le reconozca mundialmente como el México del AMOR Y LA MORAL, el de LA FELICIDAD como también son sus inmensos deseos en estos tiempos de las campañas con disfraz.

En relación a lo anterior, Enrique Krauze escribió: “curiosamente, a fines de 2004 López Obrador se hizo fotografiar con un ejemplar de la biografía de Santo Tomás de Aquino, en cuya summa teológica la división de poderes no es siquiera imaginable. En esa visión orgánica del poder público (muy arraigada en la cultura política de los países hispánicos), la soberanía popular emana de Dios hacia el pueblo, y quien debe interpretarla correctamente es la autoridad elegida por Dios. (Por eso “no había que meterse con las creencias de la gente”). ¿Y quién interpreta el divino poder de la “soberanía popular”? El líder social que se auto designaba “el rayo de la esperanza”: López Obrador.

En ningún momento quedó más clara ésta inspiración divina. “el hombre providencial”. Hasta ahí la cita.

Ya sabemos que, dígase lo que se diga, López Obrador trae tatuada su personalidad, así, en estos momentos amanece con el ánimo del amor y la moral, del adalid de la anticorrupción, pero igualmente puede despertar rijoso y autoritario anunciando que lo mismo desaparecerá durante su “inminente ascenso” al poder, con el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) Y CON EL Estado Mayor Presidencial y muchas medidas más cuya decisión será de manera unipersonal, como si se tratara del manejo unipersonal de su partido MORENA.

Habla de un Constituyente para su CONSTITUCIÓN MORAL la que, a la vez, tendría un paralelismo con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. “Vamos a crear la Constitución Moral”, dijo la semana anterior teniendo como escenario la Expo Reforma de la CDMX al ser electo por el Partido Encuentro Social, ahí fue donde hizo el compromiso de convocar a un constituyente, mujeres y hombres de buena voluntad para elaborar la Constitución Moral, así, dijo, como existe una Constitución Política, vamos entre todos a elaborar una Constitución Moral.

Añadió: “el propósito no solo es frenar la corrupción política y moral, sino establecer las bases para una convivencia futura sustentada en el amor y en el hacer el bien para alcanzar la verdadera felicidad.

Bueno, pues tenemos ni más ni menos –con lo anterior-, la felicidad como compromiso de estado, la felicidad por decreto.

En 1690 A.C. Hammurabi, plasmó el encargo por él recibido de los dioses, consistente en “dar valor al derecho en la tierra” e “iluminar al mundo y procurar la felicidad de los hombres”.

El Código de Hammurabi, establecía “pena de muerte por hurto de propiedad del templo y el palacio, o por recibir bienes robados”. ¿Es éste el Hammurabi mexicano? ¿Estarán de acuerdo sus súbditos y recaudadores?

Los 50 millones 880 mil personas que en la actualidad no pueden adquirir la canasta básica, a partir de la próxima administración, de ganar AMLO desde luego, en adelante ya no tendrán de qué preocuparse, ya no habrá hambre pues viviremos en el edén, la felicidad por decreto, el hombre con la capacidad para transformar la realidad, sin mentir desde luego pues la Constitución Moral lo avalará. Esto quiere decir que, ¿ya llegó el que dicen los que andan tocando de puerta en puerta, el que tendrá la virtud de hacer efectiva nuevamente la multiplicación de los peces y los panes?

Dicen los abogados que: “a confesión de parte, relevo de pruebas”, lo anterior porque AMLO no tiene ningún inconveniente para confesar su locura y dice que así es como gobernará a México, dice que de esta forma atacará la corrupción, pero además gobernará con terquedad, con necedad, obcecado y perseverante.

Estaremos pues sujetos a los vaivenes del que se dice “rayito de la esperanza”, el que un día puede decir que tendremos que sujetarnos las próximas semanas a las virtudes teologales, la fe, la esperanza y la caridad (amor). Pero de pronto se le brinca la cadena y al amanecer hace el anuncio que, ahora deberemos necesariamente ser virtuosos humanos y que, por el tiempo por él determinado, los habitantes del nuevo México habremos de practicar la justicia, la prudencia, la fortaleza y la templanza.

Pero hay más, siempre he escuchado que, si los humanos nos atuviéramos plenamente a los diez mandamientos de la ley de Dios, en ellos se encierran todas las leyes. Entonces, ¿para qué queremos los mexicanos dos constituciones? Es fácil colegir que con La Constitución Moral propuesta por López Obrador tenemos; así seremos muy felices de acuerdo a su percepción. Imagínese Ud. cómo quedarán Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, con más de 200 mil muertos bajo su inconciencia –no su conciencia-, dos Ali Babá y sus más de 40 mil ladrones cada uno.

Para qué queremos la Constitución Política, tan vapuleada en más de 101 años de su existencia, todos le hemos pegado a una, a esa Constitución de 1917, dejémosla en paz y que don AMLO aplique la pura Moral, con esa tenemos. ¡QUÉ FELICIDAD!

Las propuestas de la pureza incluirán el no matarás. Ni un muerto más a partir del próximo primero de Diciembre. No robarás, ¿se imagina?, no más ladrones ni dentro ni fuera del gobierno. Amarás al peje sobre todas las cosas. No jurarás el nombre del peje en vano. Santificarás sus fiestas. Eso sí, hay que honrar a tu padre y madre. No más adúlteras, so pena de ser apedreadas. No dar falsos testimonios ni echaremos mentiras, se acabaron hasta las llamadas mentiras piadosas, es más, borraremos de nuestro diccionario el nombre de Joseph Goebbels, el profeta de Hitler autor de aquello de que “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”. No desearás al hombre de tu prójima. No más vanidades o codicia de las cosas ajenas.

Con eso tenemos y puede ser que, siguiendo su catecismo, en fecha próxima a lo mejor se le ocurre enviar a Alejandro Encinas al iztaccíhutl, para que todo lo anteriormente enlistado y como moderno Moisés, suba para que, no en los 40 días que presupone lo indicado para que quede grabado, más lo que se le ocurra desde luego al “rayito”, en el material que desee, con miles de sus esclavos. Podría darse el caso de que, para dar cumplimiento a esa parafernalia, cuando baje Encinas ya la borregada estén construyendo el “becerro de oro” y se apodere de él la ira, con el resultado ya conocido. Al patrón lo que quiera, porque aunque Ud. no lo crea, él si se la cree, y sus fanáticos también.

Bueno, yo creo que ahí le dejamos, si acaso mencionar que el Árbol de la pureza está compuesto, por sus inseparables acólitos y catequistas, entre los que se cuentan Ifigenia Martínez que tendrá 99 años cuando termine la próxima cámara de senadores, Porfirio Muñoz Ledo que estará cerca de los 90, él será diputado federal, Yeidckol (que en hebreo significa “el llamado de Dios”) Polevnsky, Ma. Guadalupe Rodríguez –la defraudadora, junto con su marido, el dirigente nacional del PT, de más de cien millones de pesos de los Centros de Desarrollo Infantil-, Manuel Bartlett -1988-, René Bejarano de quien jamás se desligó, Dolores Padierna, Napoleón Gómez Urrutia, Félix Salgado Macedonio, Delfina Gómez, Elba Esther Gordillo, Marcelo Ebrard Casaubón, El delegado de Tláhuac Rigoberto Salgado, el líder del PT Alberto Anaya con lo señalado líneas arriba y muchas fichitas más de este entramado que va derecho a la pulcritud.

Cuando aquellos hombres se acercaron astutamente a Jesús y le preguntaron si era correcto pagar impuestos, mostrando una moneda preguntó de quién era la esfinge, “del César”, bien, “paguen al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, palabras más, palabras menos desde luego. Ahora, el César y dios son lo mismo, todo para el vencedor.

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