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LA VERDADERA COLUSIÓN- SOCIEDAD RUSA.

Por:Ricardo Valenzuela//Excelente economista//Colaborador Huésped de AMN.

Cuando el presidente Trump proseguía su gira por Europa, al momento que la reina Isabel lo recibía en el palacio de Buckingham en EU uno de los miembros más distinguidos del EP, Rod Rosenstein, daba a conocer los resultados de la investigación Rusia-Trump afirmando se había iniciado proceso legal a un grupo de 12 rusos, y que ningún ciudadano estadounidense había participado en estas acciones como tampoco había evidencia de que el presidente hubiera estado coludido. Finalmente informa que tales acciones de ninguna forma habían afectado el resultado de la elección.

1ASEADEntonces ¿En qué consiste la colusión rusa? Etapas.

La verdadera colusión la cual debería ser asociación se inicia con la increíble saga de Uranio One, una compañía creada por el canadiense Frank Giustra con la ayuda de Bill Clinton. La historia nace el 2004 cuando Clinton y Giustra deciden acaparar el mercado de uranio en Kazakhstan, y surgen los primeros arreglos para que Bill Clinton recibiera $500,000 dólares por cada charla que diera en Moscú (y fueron muchas). Esos honorarios eran pagados por Renaissance Capital, una empresa establecida en Cyprus controlada por agentes de inteligencia rusos muy cercanos a Vladimir Putin. Al fructificar el proceso, Rusia terminaba controlando el 20% del total de la producción de uranio en EU, con la bendición de la Secretaria de Estado Hillary Clinton. Es decir, la investigación no ha encontrado pruebas de la colusión Trump con Rusia, pero si amplia evidencia de una negra sociedad Rusia-Demócratas-Clinton y, como siempre, ha sido ignorada.

En el 2009 Kazakhstan se había convertido en el líder mundial en producción de uranio y sus reservas eran ya el 40% de las del mundo. La sociedad Clinton-Giustra se inició en septiembre del 2005 cuando estos personajes “por accidente” coincidieran en Almaty, Kazakhstan. Clinton supuestamente en plan de ayuda a una crisis sanitaria que vivía ese país. Pero Giustra exploraba la posibilidad de hacerse de unas ricas minas de uranio. Giustra, utilizando maniobras desconocidas, consiguió que el dictador del país, Nursultan Nazarbayev, aprobara el codiciado proyecto a la empresa UrAsia (Uranium One) propiedad de Giustra, siendo una compañía nueva, sin solidez financiera y sin experiencia en mercado de uranio. Moukhtar Dzhakishev, presidente de Kazatomprom, la agencia del gobierno en control de minas de uranio y energía nuclear reveló que Hillary Clinton de forma agresiva había presionado al presidente para que cediera los derechos de ese uranio a Giustra. Al terminar los tramites de esa cesión, Giustra hacía una donación de $35 millones de dólares a la Fundación Clinton, y se comprometía para dar otros $100 millones de dólares para la misma Fundación.

Putin al enterarse montó en cólera y arrestaba a Dzhakishev, presidente de Kazatomprom, lo acusaban de robar activos de uranio, de robarse acciones de empresas controladoras de uranio, lavado de dinero y soborno. El grave error de este hombre había sido permitir que Clinton y Giustra se hicieran de minas que el mismo Putin codiciaba. Putin inicia un plan para recuperar ese preciado tesoro y a través de la empresa rusa controladora de energía, Rosatom, decide “adquirir” Uranium One, y así recuperar las minas de uranio que Clinton y Giustra de forma ilegal habían adquirido. Para implementar este plan, Putin decidía lanzar una operación de espionaje en EU con el objetivo de sobornar a los Clinton para permitir que Rosatom adquiriera Uranium One. Putin usaría una compañía de transporte controlada por el Kremlin, Tenex. La empresa ya operaba en EU a través de una subsidiaria, Tenex USA, para transportar uranio comprado a Rusia y era manejada por Vadim Mikerin, un oficial ruso de Rosatom. El objetivo era corromper a todos los participantes y luego extorsionarlos.

En el 2009, profundizando el esquema de Putin para adquirir Uranium One, Mikerin contrata un asociado conectado con grupos rusos del crimen organizado, para darle velocidad a la estrategia de Uranium One sobornando el camino para incrementar su control del mercado de uranio en EU. Pero este asociado al ver cómo se manejaban maletas llenas de billetes de $100 dólares, sintió era un trabajo demasiado peligroso y se presentó al FBI informándole de la estructura criminal operando y de la cual él había sido parte. Sin embargo, en lugar de arrestarlo lo reclutaba como “fuente confidencial” bautizado como CS-1. La investigación del FBI referente a Tenam/Rostom por extorción y soborno se llevaba a cabo en Maryland en donde el director, Robert Mueller, estratégicamente la ubicaba bajo control de un tal Rod Rosenstein (el mismo), abogado federal en Maryland. El mismo que al recusarse el Procurador Session en la investigación Rusia-Trump, actuando como subprocurador elegía a su amigo y exjefe, Robert Mueller, como abogado especial para la investigación de Trump.

Con la ayuda del CS-1, el FBI de inmediato consigue amplias evidencias de Tenam y sus ilegales esquemas de sobornos, mordidas y violaciones muy graves. Todo esto ocurría al mismo tiempo en que oficiales rusos del área nacional de uranio, enviaban millones de dólares a EU para beneficio de los Clinton y la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, bien sabido por Putin, servía en el Comité of Foreign Investment de los EU (CIFUS). El organismo dependiente de la Tesorería que preside el secretario del Tesoro y es el encargado de autorizar todas las inversiones extranjeras en industrias de seguridad nacional. Un memo dado a conocer por WikiLeaks informa que en 2009 Uranium One había comprado el 50% del más valioso paquete de la empresa controladora de uranio de Kazakhstan, y el otro 50% era propiedad de Kazatomprom, que ya tenían en la mira. En octubre del 2010 CIFUS aprobaba que Rosaton adquiriera el 51 de Uranium One. Hillary Clinton y Erik Holder, procurador de Obama, eran miembros del consejo de CIFUS. En el 2013 Rosaton adquirió el 100% de Uranium One en una operación valuada en %1,300 millones de dólares, lo que le daba control a Rusia del 20% de los derechos del uranio en EU que eran parte de los activos. En los meses posteriores al cierre de esta operación, los accionistas donaron casi $200 millones de dólares a la Fundación William J Clinton.

Durante todo ese periodo, el director del FBI, Robert Mueller, no hizo absolutamente nada para investigar los pagos a la Fundación que claramente indicaban sus reglas “pagar por jugar”, los arreglos con Frank Giustra que le dejaron a los Clinton muchos millones de dólares, más la tajada para Hillary por su intervención en CIFUS para garantizar la operación de Uranium One con la empresa de Putin, Rosatom. Con esa aprobación de CIFUS permitiendo a Rosatom adquirir el 100% de Uranium One, Putin lograba su propósito de no solo recapturar los derechos de uranio de Kazakhstan que Clinton y Giustra ilegalmente habían adquirido, también el derecho de transportar la producción de Uranio One al extranjero. En el 2019 Wikileaks hace referencia a un cable del Departamento de Estado dirigido al embajador estadounidense en Rusia, al embajador estadounidense en Tbilise, Georgia, y a la embajada rusa, que documenta Hillary Clinton ordenando a Mueller el transportar a Rusia una muestra robada de uranio altamente enriquecido. Nunca se ha aclarado este incidente y permanece como un gran misterio.       

 

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