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2018

AMN.- Cuando Miguel Gregorio de la Luz Atenógenes Miramón y Tarelo llegó a la presidencia en 1858 -cuando hubo en México tres presidentes de la República al mismo tiempo: Juárez, Comonfort y Miramón-, el ex niño héroe de Chapultepec, tenía escasamente 28 años de edad. Es hasta hoy el presidente más joven que ha tenido la nación azteca.

¿Por qué hago historia?

RICARDO ANAYA

Mire usted, después de la hombrada de haberle arrebatado al PRI 7 gubernaturas de un solo golpe, en las elecciones de este 5 de junio, el joven dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés, por el que nadie daba un cacahuate, se fue a los cuernos de la Luna, como el panista con más méritos en la historia de ese partido, que lo ponen desde ahora en la antesala de convertirse en el presidente número 71 de México.

¿Quién podría regatearle ese mérito?

La calenturienta Margarita Zavala y el corrupto Gustavo Madero, además del mafiosillo gobernador poblano, Rafael Moreno Valle, eran las cartas más viables a pesar de sus escasos méritos para disputarle la silla presidencial al PRI.

Esos y otros panistas de poca monta se ven ahora francamente insignificantes ante un Ricardo Anaya, que después de Miguel Miramón, podría convertirse en el segundo más joven en ocupar la silla presidencial.

Aunque tres de las 7 gubernaturas ganadas por el PAN de Ricardo Anaya fueron mediante la prostituta alianza con el PRD, es innegable que la estrategia y mediática empleada por la cúpula panista fue más ponzoñosa que el colmillo retorcido de Manlio Fabio Beltrones, a quien le falló todo, comenzando por su infame política de comunicación social.

Ricardo Anaya le arrebató a Beltrones y a Enrique Peña Nieto bastiones históricos con 86 años de predominio, como Durango, Quinta Roo y Veracruz, donde el asesino de periodistas y corrupto gobernador, Javier Duarte de Ochoa, convirtió al estado en un desastre social y económico.

Al arrogante Manlio Fabio Beltrones le fallaron también sus nauseabundas alianzas con el corrupto partido de El Niño Verde, Jorge Emilio González, y con otras rémoras como el PANAL y el PT en Chihuahua, por ejemplo.

Pero sobre todo, a Beltrones le falló el priísta número uno de México, Enrique Peña Nieto, quien tiene al país patas pa’ arriba.

¿Qué mexicano en su sano juicio podrá votar por el partido de Beltrones, cuando el inquilino de Los Pinos golpea ferozmente a los mexicanos en los bolsillos con unos imparable hambreadores de México, que hacen de las suyas como les viene en gana sin que haya gobierno que los meta a la cárcel?

¿Quién de los flamantes presidenciables del PRI podría hacer mella en el 2018 a Ricardo Anaya?

Beltrones y Peña Nieto tendrán que hacer un acto de contrición para lograr el perdón de millones de mexicanos que han sido ultrajados en su dignidad con reformas políticas antipopulares, como la reforma energética, que entregó a los buitres del petróleo el oro negro de México; la reforma laboral, que sepultó al Estado social y convirtió a los jóvenes de hoy en esclavos del imperio capitalista del mal; además de la desaparición de más de 25 mil mexicanos, entre ellos los normalistas de Ayotzinapa y otros muchos pecados que arrastra el régimen priísta.

¿O Los Halcones de Washington ya le habrán informado a Peña Nieto que entregue el poder a su aliado el PAN?

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