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LA COMUNICACIÓN EN LA ERA DE LOS AZCÁRRAGA I

AMN.- Emilio Azcárraga Vidaurreta llegaría a México en la década de los veintes del siglo pasado, procedente de Tampico, Tamaulipas. Vendía radios de galena, que por aquel entonces se escuchaban solamente hasta Tacubaya, Portales, San Lázaro, por donde hoy está el grillerío sin quehacer: la Cámara de Diputados, y en 1930 obtendría la concesión para operar la XEW, La voz de la América Latina desde México, que se convertiría en un crisol de estrellas del espectáculo de aquella época.

EAV

Pronto don Emilio se casaría con una señora de billete grande, doña Laura Milmo Hickman, nieta del banquero irlandés Patrick Milmo O'Dowd, creando así un imperio, la cadena de radio más importante del continente americano.

A través de la XEW, Azcárraga trasmitiría un primer informe presidencial en México, el del general Lázaro Cárdenas del Río, quien obligado se vería a interrumpir momentáneamente su perorata tras registrarse un corto circuito en la Cámara de Diputados de Donceles y Allende, en la capital de la República, que dejó malherido a uno de los técnicos de la televisora.

Sí, Don Emilio ya rendía culto al gran poder político de México. Era un hombre educado, pero tratándose del presidente de la República, don Emilio lo era todavía más. Y no faltan quienes llegarían a decir que era un hombre de cinturita de mantequilla ante el ponzoñoso presidencialismo mexicano.

Ya con billetes para tapizar a cualquier politicastro raterillo y con vara alta en el gobierno, don Emilio conseguiría la concesión del Canal 2, que iniciaría transmisiones el 26 de marzo de 1955, y luego se fusionaría con Televisión Independiente de México y capitales millonarios, como los de la familia Alemán Velasco, los Compeán, entre otros.

Azcárraga privilegiaría el entretenimiento en televisión y la era noticiosa como la gran prostituta al servicio del poder presidencial. El oficialismo personificado en Pedro Ferriz Santa Cruz, Jacobo Vela, Jacobo Zabludovsky y otros sería una infame línea de comunicación al servicio de los grandes poderes facticos de México: el PRI, la Iglesia católica, el Ejército y otras oligarquías ponzoñosas.

Había surgido en México la gran niñera que mal educaba a los mexicanos, incitándolos a consumir productos y comida chatarra, que en la actualidad son la panacea de las enfermedades crónico degenerativas y han dado como resultado un México de peso completo y con índices de mortandad alarmantes.

Los opios como el fútbol, las telenovelas, la apología del crimen y demás programas basura difundidos por la televisión y buena parte de la radio se convertirían en un factor de ignorancia para el pueblo de México y una peligrosa descomposición social.

La segunda generación de los Azcárraga ascendería al trono en 1972, tras la muerte de don Azcárraga Vidaurreta. Emilio Azcárraga Milmo quedaría al frente del consorcio Televisa. Y para que no hubiese ninguna duda de que la familia Azcárraga era priísta y al servicio de ese partido gobernante, Emilio se declararía “soldado del PRI”.

Televisa se había convertido ya en la gran destructora de los valores de México, enseñando un falso nacionalismo y emitiendo los primeros programas basura, como El Chavo del 8, Siempre en Domingo, Chiquilladas, y las primeras telenovelas como Cuna de Lobos, Rosa Salvaje, Los ricos también lloran, entre otros.

Esa era de comunicación recibiría la reprimenda del principal ideólogo del PRI, don Jesús Reyes Heroles, Reyes Herodes le decían al tuxpeño, quien sin ambages declararía: “Lo que el gobierno de la República construye con tanto sacrificio en las aulas por la mañana, la televisión lo destruye por las tardes en los hogares”.

Sí, había surgido un Estado dentro de otro Estado, del cual le hablaré aquí mañana.

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