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38 MINUTOS DE HUMILLACIÓN

AMN.- “Alguien que apoya a un imbécil es un imbécil”.

Con esa demoledora frase, el periodista Carlos Marín, director de Grupo Milenio, despedazó y humilló a Enrique Peña Nieto, durante una aparatosa entrevista que duró 38 minutos y 48 segundos, y en la que el inquilino de Los Pinos demostró que después de su cuarto informe de desgobierno está más débil políticamente que una lombriz de agua puerca.

CARLOS MARÍNCarlos Marín con un enérgico rostro desencajado reclamó a Peña Nieto que haya permitido que el “idiota” candidato republicano Donald Trump se halla vomitado en la casa presidencial de México, y el máximo jefe de Estado de la República no haya dicho ni pío por reclamar los ataques que le ha enderezado a los mexicanos durante un año, llamándonos “delincuentes, violadores, flojos y la basura del mundo”.

En todo momento, durante el agarre, Peña Nieto justificó su lacayismo hacia el candidato presidencial republicano de EEUU, aduciendo que por el bien de México y de las futuras generaciones optó por el diálogo, toda vez que comercialmente EEUU es muy importante para el país azteca ya que el Tratado de Libre Comercio -TLC- ha permitido generar en ambas naciones 2 millones de empleos desde su implementación en 1994.

¡Qué mentira de Peña Nieto! Por el contrario, la entrada en vigor del TLC significó para México la extinción de las pequeñas y medianas empresas, que históricamente habían sido las grandes generadoras del empleo en el país.

Pero además, el TLC fue el perverso instrumento comercial que Washington echó a andar durante los regímenes de Miguel de la Madrid y George Bush padre, como el gran instrumento de avasallaje sobre México, que incluía colapsar el espíritu nacionalista de los mexicanos mediante el desprestigio de instituciones como el PRI, la virgen de Guadalupe, la UNAM y Pemex.

Qué ignorancia monumental la de Peña Nieto que finge estar apanicado ante el xenófobo y racista Donald Trump, quien hoy rompe las reglas no escritas de política al hacer público lo privado y revelar que “los mexicanos no lo saben, pero ellos pagarán el muro” y que a Peña Nieto le puso como condición mandar a su casa al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, su delfín consentido para las elecciones de 2018, de quien airosamente se dice salió para ser candidato a gobernador del Estado de México, donde le aseguro que habrá canibalismo político con el poderoso grupo Atracomucho.

¿Qué lectura nos da eso? ¿A quién vino imponer Washington para el 2018?

El caso es que Peña Nieto está más terco que las mulas en que los mexicanos no pagaremos el muro, mientras Trump se mofa y dice que sí lo pagaremos.

También Peña Nieto ignora que de acuerdo al artículo 1106 inciso F del TLC, ese acuerdo que Trump y Hillary Clinton han dicho que dan por terminado si llegan a la Casa Blanca, no sólo se puede renegociar sino efectivamente se puede dar por terminado, siempre y cuando una de las partes avise a sus contrapartes con seis meses de anticipación. Lo malo es que Peña Nieto sólo lee la Biblia.

Y para rematar, Carlos Marín recomendó a Peña Nieto que el día que vuelva a tener a Donald Trump frente a frente, que por lo menos le miente su mamacita de parte de todos los mexicanos, porque aquí esa mulota apesta.

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