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CIRCO YANQUI

AMN.- En la venenosa era del hombre industrial y digital, el quehacer político se ha convertido en un circo banal, y el ejemplo más emblemático lo vemos en la nauseabunda y circense campaña electoral norteamericana.

Los observadores políticos, analistas y gente sin quehacer no se explican por qué la contienda presidencial gringa es la más bárbara y sucia en los poco más de 200 años de presidencialismo norteamericano.

tercer debateLa explicación parece muy simple: EEUU, como otras democracias mundiales, atraviesa por peligrosas malformaciones sociales, a razón de un inhumano modelo económico neoliberal que el papa Francisco llama “la economía de la muerte”.

Se acabó la ortodoxia para dar paso a la basura, lo banal, lo superfluo, lo vulgar y corriente.

Lo que Hillary Clinton y Donald Trump protagonizan ahora es una canibalesca lucha por el poder, que ha degenerado en un circo banal, en un espectáculo al más puro estilo de los reality show, y el referente en EEUU resulta ser el clan Kardashian.

Los sociólogos que estudian el comportamiento de la sociedad norteamericana en torno a la televisión han llegado a la conclusión de que el televidente agobiado por el trabajo y los problemas opta por la televisión como una válvula de escape, y para no involucrarse en más problemas escoge programas basura que no requieren razonamiento.

Donald Trump es un experto en esas cosas, conoce el teje y maneje de la televisión y su influencia en los televidentes y potenciales electores.

Sí, Trump paga bien y se ha sabido colocar en los medios de comunicación. Sabe del impacto que tiene el circo y los programas basura, por eso los norteamericanos lo ven en televisión más que a Hillary Clinton, principalmente por las idioteces que dice y hace.

Él sabe cuál es la razón del éxito de las Kardashian: la fama, la arrogancia, la banalidad y la apariencia física, igual que su frívola vida como magnate.

Las Kardashian venden, por ejemplo, sus abultados traseros, su nula inteligencia y su trivial y banal existencia. Trump vende odio, sexismo a través su certamen de belleza Miss Universo, racismo, machismo y circo.

Esa basura circense está de moda y es la preferida por un público que no quiere pensar ni hacer crítica, simplemente reír, fugarse y emular esa intrascendental, pero “exitosa” vida.

Trump lo sabe de memoria, también sabe manejar el suspenso, como sus amenazas de levantar un muro entre EEUU y México, romper con la economía China, pasarse el chicle y hacer alianza con los rusos de Putin, enterrar el TLC con México, expulsar a todos los musulmanes y mexicanos de los yunaites, quedarse con el dinero de las remezas de indocumentados y hacerse pasar desde ahora como víctima de un posible fraude electoral, y con ello mantiene en suspenso a los norteamericanos y al mundo.

En fin que Donald Trump es mejor circense que Hillary Clinton, aunque ésta hace circo con los famosos hollywoodenses. Lo cierto es que circo que protagonizan ambos contendientes es el más fiel reflejo de la descomposición social en EEUU.

¿Usted qué opina del circo yanqui?

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