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¿Qué le pasa exactamente a nuestro cuerpo cuando nos morimos?

muertePor: Cortesía de BBC MUNDO

Algunos creen en la reencarnación, otros en la resurrección del alma y están los convencidos de que la vida se acaba aquí en la Tierra, con la última respiración

Pero creencias a un lado, ¿sabes qué le pasa exactamente al cuerpo cuando nuestro corazón deja definitivamente de latir?

BBC Mundo te lo cuenta. Pero antes, una serie de indicaciones breves para comprobar que una persona ya ha fallecido.

El rigor mortis suele iniciarse después de 4 o 6 horas, primero en los músculos más pequeños como los de los párpados o la mandíbula, luego le sigue el cuello, y más tarde los músculos más grandes

Carla Valentine, curadora técnica del Museo de Patología Barts de Londres

Para certificar que alguien está muerto, hay que escuchar durante un minuto si su corazón está latiendo y tomarle el pulso también por un minuto, explica Clare Gerada, médica del Colegio Real de Médicos Generales de Reino Unido.

Hay que asegurarse de que no esté respirando y revisar las pupilas con una linterna para comprobar que no responden al estímulo de la luz.

"Si todavía tienes dudas", añade, "puedes frotarle el esternón. Éste es un procedimiento doloroso: si la persona no está muerta, reaccionará en seguida", a causa del dolor.

Rigor mortis

Como tu corazón deja de latir, tu sangre deja de circular, se espesa y se coagula. Al dejar de circular, comienza a acomodarse por el peso de la gravedad en un proceso conocido como livor mortis o lividez post mórtem.

Sin circulación, tu cuerpo comienza a perder temperatura y tus músculos se endurecen, en un proceso conocido como rigor mortis.

Cuando el corazón deja de latir, la sangre deja de circular y se torna más espesa.

"Este proceso suele iniciarse después de 4 o 6 horas, primero en los músculos más pequeños como los de los párpados o la mandíbula, luego le sigue el cuello, y más tarde los músculos más grandes como los brazos o las piernas", le dice a BBC Mundo Carla Valentine, curadora técnica del Museo de Patología Barts de Londres.

"Esto dura entre 36 y 48 horas, dependiendo de una serie de circunstancias. El frío, por ejemplo, puede ralentizar el rigor mortis", explica Valentine.

"Pero si uno tiene fiebre cuando muere”, añade, "se acelera".

Al dejar de respirar, nuestras células ya no se nutren de oxígeno. Sin oxígeno, la mitocondria dentro de las células no puede producir adenosín trifosfato, conocido por sus siglas en inglés como ATP, una sustancia química que cumple una serie de funciones celulares, como explica un video educativo de la Sociedad Química de Estados Unidos.

Y, si tus células no pueden producir ATP, dejan de funcionar.

El turno de las bacterias

Las células muertas comienzan a romperse y a liberar toda clase de sustancias - incluidas enzimas- que crean un ambiente ideal para las bacterias y los hongos, que se incorporan a esta mezcla y comienzan a descomponer el cuerpo.

La regla básica es que, bajo tierra, el cuerpo tarde ocho veces más en descomponerse que fuera de ella

Carla Valentine, curadora técnica del Museo de Patología Barts de Londres

Durante el proceso de descomposición, las bacterias despiden una gran variedad de derivados químicos. Dos en particular, la putrescina y la cadaverina, ambas de un olor muy desagradable.

También se producen compuestos que contienen azufre que, junto con numerosos gases que comienzan a hinchar el cuerpo temporalmente.

Este proceso de descomposición se ve afectado por numerosos factores. "La regla básica es que, bajo tierra, el cuerpo tarde ocho veces más en descomponerse que fuera de ella", dice Valentine.

Bajo tierra, el proceso de descomposición se vuelve más lento.

Pero puede incluso que no ocurra, si el cuerpo se encuentra en un ambiente seco como el desierto.

En esos casos el cuerpo se momifica y la piel se torna de un color amarronado como si fuera cuero.

"En la era victoriana en Inglaterra, por ejemplo, si una madre paría un niño muerto al nacer y no quería que nadie supiese de su embarazo, muchas veces escondía su cadáver detrás de la chimenea. Años más tarde, se hallaban los cuerpos preservados de los bebés a causa del calor seco", comenta Valentine.

Derribando mitos

Como el cuerpo se encoge y la piel se marchita, las uñas de los pies y manos dan la sensación de haber crecido unos milímetros.

Un mito muy arraigado es que las uñas y el pelo continúan creciendo al menos un poco cuando uno está muerto.

¿Qué hay de cierto?

Por miles de años, la gente pensaba que el pelo y las uñas seguían creciendo, porque esa era la impresión que daban los muertos. En realidad, no crecen: da esa sensación porque el resto del cuerpo se encoge

Caitlin Doughty, directora de funerarias de la organización "The Order of the Good Death"

Nada, según explica Caitlin Doughty, directora de funerarias de la organización "The Order of the Good Death".

"El cabello crece muy poco cada día. Pero cuando uno muere este proceso se detiene".

"Por miles de años, la gente pensaba que el pelo y las uñas seguían creciendo, porque esa era la impresión que daban los muertos. En realidad, no crecen: da esa sensación porque el resto del cuerpo se encoge".

Es decir, no es que las uñas crezcan, sino que la piel que las rodea se retrae. Y medida que se deshidrata, las uñas van pareciendo un poco más largas.

Lo mismo pasa con la piel de la barbilla de un muerto: se retrae y hace que los vellos sean más prominentes.

La piel de gallina causada por la contracción de los músculos erectores del pelo también contribuye a que parezca que creció la barba.

¿Realmente comer mucha carne acorta la vida?

QUESOPor: Cortesía de BBC MUNDO

Constantemente aparecen informes en las noticias sobre los riesgos para la salud de comer carne pero, ¿son justificados? El doctor Michael Mosley investigó para la BBC cuánto de verdad hay detrás de los titulares.
A mí me gusta comer carne, pero lo que solía ser un deleite inocente se ha convertido en un placer pecaminoso.
Si uno le cree a lo que dicen los medios, darse el gusto de comerse un filete o un sándwich de tocino regularmente aumenta el riesgo de sufrir de problemas cardíacos o cáncer.
La amenaza para la salud no viene de comer carne blanca, como el pollo, sino roja o procesada, como tocino, salchichas, salami y jamón.
Por muchos años, mi esposa Clare, quien es médica, ha estado tratando de reducir el consumo de estas carnes en la familia, pero yo me resistí.
Así que a los dos nos alegró la idea de la BBC de que me pusiera a investigar si había realmente algún riesgo.
Visité a numerosos expertos, y les pregunté qué comían.
Además, empecé una dieta en la que doblé la cantidad de carne que consumía para llegar a 130 gramos al día para ver qué efecto tenía.
Algunos datos
¿Será mejor ser vegetariano y comer mucho queso?
Hay muchas cosas buenas en las carnes rojas, que incluyen la bovina, porcina, ovina y caprina.
La de vaca, entera o molida, es una gran fuente de proteína y nutrientes esenciales, como hierro y vitamina B12, que es vital para la salud.
El aspecto negativo es que tanto ésta como la procesada tiende a tener mucho ácido graso saturado: por ejemplo, el tocino y las salchichas tienen alrededor de 16 veces más por gramo que el tofu.
Pero si usted es un vegetariano que come queso, no crea que tiene derecho a presumir: el queso es, gramo por gramo, una fuente aún más rica en ácido graso saturado que las hamburguesas.
Las carnes rojas son más oscuras que las blancas porque tiene niveles más altos de hemoglobina y mioglobina, el hierro y las proteínas que almacenan el oxígeno que se encuentra en la sangre y músculos.
La evidencia
Antipasto italiano... ¿un placer pecaminoso?
Una de las mejores maneras para tratar de evaluar el impacto de alimentos particulares en nuestra salud es haciendo estudios de cohortes: se toma un grupo de gente con dietas variadas, se le pregunta qué comen y luego se le hace seguimiento durante muchos años para ver qué enfermedades desarrolla.
Walter Willett, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, lidera un equipo que ha estado haciendo precisamente eso con decenas de miles de personas.
"Encontramos que quienes consumían más cantidad de carne roja tenían un riesgo total de mortalidad más alto, cardiovascular y de cáncer", me dijo en la cafetería de la universidad mientras yo me comía un filete.
Sobre la base de uno de los estudios en el que fue coautor -"Consumo de carne roja y mortalidad", publicado en los Archivos de Medicina Interna-, él estima que comer regularmente una pequeña cantidad de carne roja (85 gramos) está asociado con un aumento en el riesgo de mortalidad de un 13%.
Además, comer la misma cantidad de carne roja procesada (un perro caliente o dos pedazos de tocino) está asociado con un aumento del 20%. (Si necesita explicación, vea abajo)
No sorprende entonces que él casi nunca come carne.
¿Adiós a las carnes?
Lo que dice Willett es extremadamente convincente. No obstante descubrí que sus resultados no concuerdan con los de un estudio europeo más reciente publicado en BMC Medicine en 2013, "El consumo de carne y la mortalidad".
Unos dicen que sí, otros dicen que no, y muchos no resisten la tentación.
Los investigadores del Estudio prospectivo europeo sobre dieta y cáncer -Epic- le hicieron seguimiento a medio millón de personas en 10 países durante más de 12 años.
Encontraron que comer cantidades moderadas de carne roja no tenía ningún efecto en la mortalidad.
Los índices generales de mortalidad más bajos se presentaron entre quienes comían hasta 80 gramos al día.
Aunque había un pequeño aumento en el riesgo general para aquellos que consumían más de 160 gramos al día, también había una tasa de mortalidad por todas las causas más alta entre quienes nunca comían carne.
Los investigadores concluyeron que "un consumo bajo, pero no nulo, de carne puede ser beneficioso para la salud. Eso es comprensible pues la carne es una fuente importante de nutrientes, como proteínas, hierro, zinc, varias vitaminas B, así como vitamina A y ácidos grasos esenciales".
En sus marcas, listos, ¡a comer!
¡Peligro! Antes de comerse algo así, siga leyendo.
No. Antes de que los lectores carnívoros se vayan a disfrutar, hay un aspecto negativo que no se debe ignorar.
El estudio Epic, como casi todos los otros estudios que se han hecho, encontró que comer carne procesada sí tiene un efecto negativo para la salud.
Apenas se pasa de 40 gramos al día de embutidos, las muertes por problemas del corazón y cáncer empiezan a escalar.
La ciencia aún no ha llegado a una conclusión definitiva. Los expertos a los que conocí tienen opiniones fuertes pero distintas, y eso se reflejaba en lo que ellos mismos comían.
En mi caso, comer mucha más carne procesada tuvo un efecto negativo en mi cuerpo. Tras un mes de emparedados de tocino y hamburguesas, había subido de peso y mi presión arterial y nivel de colesterol habían aumentado.
Volví a mi dieta previa, en la que me doy el gusto de comerme ocasionalmente un filete o una chuleta de cerdo. Pero habrán menos salchichas y hamburguesas en la parrilla de ahora en adelante.
Para entender las estadísticas
Un nivel de mortalidad más alto en un 20% significa que el riesgo de morir durante el año siguiente es 20% más alto que si no comiera carne procesada.
David Speigelhalter, de la Universidad de Cambridge, señala que otra manera de entenderlo es que, si los estudios están en lo cierto, se esperaría que alguien que se come un sándwich de tocineta al día vivirá, en promedio, dos años menos que alguien que no.
Pro rata, esto es como perder una hora de la vida por cada sándwich que come.
Para ponerlo en contexto, cada vez que alguien se fuma 20 cigarrillos, pierde unas cinco horas de vida.
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Descargo de responsabilidad
Todo el contenido de esta columna es para dar información general solamente, y no debe ser entendido como un sustituto del consejo médico de su doctor o cualquier otro profesional de la salud. La BBC no se hace responsable de ningún diagnóstico realizado por un usuario basándose en el contenido de este sitio. La BBC no se hace responsable por el contenido de sitios internet externos citados, ni respalda ningún producto comercial o de servicios mencionados o asesoramiento en cualquiera de los sitios. Siempre consulte a su médico de cabecera si usted está preocupado por su salud.

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